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EL BOLETIN

GISBERT

¿Por qué la dimisión de Luis Juares ha facilitado la creación del grupo Cajas Rurales del Mediterráneo (CRM)?
Fue la percepción de Luis Juares cuando decidió dimitir. Él sabía que el tema estaba muy avanzado y que el equipo directivo estaba haciendo gestiones. Es verdad que él interpreta que el proyecto será más o menos contundente en función de si está o no. Una persona que ha sido 25 años presidente de la entidad y que tiene una personalidad muy fuerte, para bien y para mal… Sabía que tenía grandes amigos y grandes enemigos y supongo que hizo esa interpretación.
¿Qué supone para Ruralcaja aliarse con dieciséis entidades que juntas sólo le aportan el 25% de sus activos?
Es cerca de un 30%. Nos aportan, más que en cantidad, en construir un modelo que ha sido bien diseñado. Las rurales tienen en la Comunitat más peso que en el conjunto del sistema bancario español y es porque todo el mundo ha tenido una marca local muy poderosa. La que se diluye más, tal vez, es la de Ruralcaja, porque es más grande, pero las marcas locales son muy poderosas. Tienen menos peso absoluto, pero más a nivel relativo. Esto añade un mercado importante para el grupo. Ruralcaja aporta a las cajas pequeñas sus recursos propios, que permiten generar negocio que solas no podrían. Es una combinación perfecta.
Entre las nuevas socias de Ruralcaja hay alguna entidad, concretamente la mayor, Caixa Rural de Torrent, con un pasado conflictivo que incluye sanciones del Banco de España a ex miembros de su consejo rector. ¿Cuántas entidades con problemas se han colado en el grupo?
En este momento, ninguna. Lo que pasó en Caixa Rural Torrent está totalmente superado.La lectura más fácil sería decir que los ratios, entre comillas, peores serían los de Ruralcaja, porque el resto tiene unos ratios mejores, pero, como el tamaño es tan distante, no ayuda. A sensu contrario, el exceso de recursos propios que tiene Ruralcaja en términos absolutos es muy importante. Hay cajas en el grupo que tienen un exceso relativo más importante que Ruralcaja, pero que, dado el tamaño, si tuvieran algún problema no podrían salvarse, mientras que el exceso de recursos propios de Ruralcaja es suficientemente importante para apoyar a los demás.
Por tanto, no se puede decir que haya habido un rescate por parte de Ruralcaja.
No. De ninguna de las maneras. Todas las entidades están en muy buena situación. Y, si llegara el caso, intentaríamos obtener algún tipo de ayuda pública, pero no por temas de solvencia sino de racionalización del sistema en términos de intentar reducir servicios centrales, concentrarlos, y eso podría producir un exceso de capacidad y podríamos pedir ayuda, si llegara el momento.
¿Recurrirán al Frob (fondo estatal de reestructuración bancaria)?
Hoy por hoy, no.
El primer trimestre, Ruralcaja lo cerró con una morosidad alta del 6,78% y una caída del beneficio del 66% ¿Cuál es su pronóstico para el ejercicio?
Ruralcaja se destacó el año pasado por cerrar con un índice de morosidad muy superior a la media del sistema. Pero ya dije que estaba convencido de que habíamos tenido un reconocimiento más rápido que otras entidades y que no habíamos acudido a alternativas como adjudicaciones en pago de inmuebles, cosa que otros hicieron. Lo relevante, por tanto, es lo que tienes de morosidad más lo que te has adjudicado de inmuebles en pago de deudas. Mi pronóstico es que Ruralcaja cerrará el año empatando con el anterior en resultados. Por tanto, en términos de variación relativa, mejor que el sector. El sector cerrará con peores resultados que el año anterior y nosotros empataremos. Respecto a morosidad, nosotros continuaremos bajándola, aunque ligeramente, y el resto, aumentándola, aunque sea ligeramente.
¿Tienen suficientes reservas para hacer frente al proceso de fusión sin que acabe por perjudicarles?
Ruralcaja tiene una posición de solvencia increíblemente buena, mejor que mucha gente que opera en esta Comunitat y que tiene una posición razonable ante el mercado. Tenemos un exceso de recursos propios relativo más grande. Este proceso de concentración de grupo no nos representa ningún problema porque el resto está en solvencia igual o mejor que Ruralcaja, aunque más pequeños en términos absolutos.
Tras la firma de constitución del grupo hablaron de un posible recorte de oficinas y personal. La pregunta anterior en parte iba por ahí.
El exceso de personal dependerá de hasta qué punto las cajas del grupo quieran llegar en cuanto a gestión conjunta de plantillas. Está por debatir ese punto. Si todo el mundo llegara a tener el compromiso máximo posible, sí que estaría encima de la mesa la posibilidad de ofrecer voluntariamente a los trabajadores con una edad alta buenas condiciones para irse a su casa. Pero es pronto para decirlo, porque habrá cajas que querrán tener un compromiso a tope en ciertas cuestiones como la solvencia pero mantener para sí la política de personal. Estamos ante un modelo que combina la independencia en la gestión con una unidad en temas básicos.
El día de la firma del acuerdo, usted dijo que espera más incorporaciones, incluso de fuera de la Comunitat. ¿Podría precisar?
Las incorporaciones más razonables antes de final de año serían entidades de la Comunitat que ya han estado en conversaciones durante el proceso y que no firmaron el acuerdo porque necesitan más tiempo. Después está la posibilidad de entidades de fuera de la Comunitat que también se han puesto en contacto con nosotros para interesarse en el proceso. Pero debo ser muy respetuoso.
¿Las foráneas son de autonomías próximas a la valenciana?
Sí. Tanto al norte, como al sur y al este.
Respecto a las valencianas, de las 36 que había, exceptuando las 17 que se han unido en torno a Ruralcaja y las tres que lo han hecho con Cajamar, quedan 16. ¿Cuántas podrían incorporarse al grupo Cajas Rurales del Mediterráneo?
No sé si es más importante el número o si aportan más o menos activos. Será inviable que todo el mundo esté de acuerdo con CRM. Quiero pensar que al menos en términos de activos mayoritariamente podrían estar dentro.
¿Podríamos hablar de que a final de año las rurales valencianas estarían distribuidas en dos polos, uno con Ruralcaja y otro con Cajamar?
Al final del proceso habrá eso que usted dice y algunas entidades que mantendrán su independencia jurídica y de gestión.
Sería cumplir el gran objetivo del Banco de España en cuanto a reestructuración del sector, al menos en la Comunitat. Por cierto, cuando llegó a Ruralcaja desde el ICO se dijo que venía en comisión de servicios enviado por el Banco de España.
Me buscó Luis Juares, única y exclusivamente. Es un tema suyo. No negociamos ni las condiciones económicas, sino de cuál era la parcela de competencias suya y mía, pero el Banco de España nunca me sugirió que yo viniera.
¿Fue la operación Cajamar-CajaCampo el detonante de esta operación CRM?
No sabría decir si es anterior o simultánea. Al poco de llegar, descubrí que un grupo cooperativo es una vía que desconocía y que puede aportar las ventajas de una fusión sin ninguno de sus inconvenientes. A partir de ahí me pongo a trabajar. Si Cajamar estaba ya desarrollando su proyecto, lo desconozco. Sí es cierto que cuando se hace público su proyecto nosotros ya estábamos trabajando.
¿Y el Banco de España qué les decía?
El Banco de España sólo habla oficialmente para llamar la atención al resto cuando no lo hace bien. El Banco de España es el promotor del Fondo de Reestructuración, piensa, según yo lo interpreto, que esta situación de crisis es un momento razonable para reestructurar el sistema, que la crisis es profunda y, aunque el sistema esté resistiendo mejor que otros, es un buen momento para crear entidades más grandes. Desde ese punto de vista teórico, esta operación encaja, pero eso no quiere decir que el Banco de España nos haya felicitado. Estoy convencido de que está contento, porque, si llega a buen puerto, en lugar de tener que inspeccionar a 17 entidades, lo hará sólo con una.
Usted ha sido director general de la CAM y del Instituto de Crédito Oficial antes de su actual cargo. ¿Por qué cree que la banca española ha llegado a la actual situación si estaba tan bien regulada y supervisada?
La banca ha tenido un nivel de saneamiento muy por encima del resto del mundo. Aquí no ha habido problemas, como en otros países donde los bancos han caído como un castillo de naipes, si exceptuamos una caja (Caja Castilla-La Mancha) de tamaño intermedio. El problema está controlado y se le dará una buena salida. ¿Quiere eso decir que el sistema está libre de problemas? No. Ha resistido la primera oleada de crisis, pero, en función de cuál sea la profundidad y duración de la crisis, saldremos mejor o peor. Sin duda, saldremos de la crisis con un sistema reordenado, con menos entidades, más grandes y eficientes, y seguramente con ayudas provenientes del sector público o del Fondo de Garantía de Depósito. En cualquier caso, sin coste para la gente. La cuestión es que tenemos un grave problema de morosidad y es la parte que hemos hecho mal, que está vinculada a los doce años de bonanza económica que hemos vivido. El peso de la construcción y la promoción inmobiliaria en el crecimiento español ha sido demasiado grande y eso ha sido alimentado por los bancos. Los bancos han cometido excesos. Nos hemos equivocado y también lo estamos pagando.
¿Qué panorama otea usted? ¿Habrá fusiones interregionales?
El modelo en cuanto a competencias es distinto entre las cajas de ahorros y las rurales. El peso competencial de las autonomías sobre las cajas de ahorros es mucho más grande que el que tienen sobre las rurales. Las rurales no constituyen un problema, mientras que las de ahorrro sí, porque la presencia político-pública es muy grande. Las rurales tienen detrás cooperativistas y se aproximan más a un modelo de sociedad anónima. En las cajas de ahorros tenemos representantes mayoritariamente políticos y es un modelo muy malo.
¿Prevé, entonces, fusiones interregionales de cajas de ahorros o sólo en caso de desastre económico en una entidad?
La primera fusión interregional o adquisición o venta de activos será Caja Castilla-La Mancha. Se producirá un gran conflicto entre los intereses políticos de la autonomía para intentar preservar la identidad de la caja y la posición del Banco de España y el Ministerio de Economía, que son los que han puesto el dinero para salvarla y querrán, una vez saneada, que entre en un proceso de concentración con otra que necesariamente tendrá que ser de fuera de la región. No descarto más fusiones interregionales. Lo que sí veo muy complicado es que haya fusiones interregionales de cajas de ahorros si alguna no está en problemas. Si no hay problema, me atrevería a decir que la oposición de la comunidad autónoma será muy fuerte.
En su etapa en la CAM defendió que no era positiva la fusión con Bancaja. ¿Qué opina ahora?
Estamos en 2009 y yo hablaba entonces en 2001. La opinión en aquel momento estaba fundamentada y ahora es como observador. Es injusto decir que Juan Antonio Gisbert es ‘antifusión’. Difícilmente encontrará personas que hayan dirigido entidades que hayan hecho más fusiones que yo. Técnicamente, en aquel momento, recomendé que no se hiciera. El modelo que se había establecido entre las cajas era complicado por la superposición de oficinas y negocio. En aquel momento, se hablaba de la destrucción de un montón de puestos de trabajo ,con un coste económico elevadísimo, del cierre de un montón de oficinas. Visto desde fuera, en lo que hace referencia a número de oficinas y empleos, el problema es igual o más grave. No tengo las pirámides de edad. Entonces se hablaba de jubilar gente con 47 años, lo que generaba un problema de coste social y psicológico añadido.

JORDI CUENCA — EL BOLETIN

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Son valores tremendamente especulativos y cuentan con una pobre capitalización (Urbas, Tavex Algodonera..), pero mueven un gran número de títulos –algunos como Jazztel superan los diez millones en una misma sesión–, echan mano regularmente de las ampliaciones de capital (Vértice 360º) o incluso de los bonos convertibles (Afirma,Sniace…) y tienen ciertos ‘problemillas’ contables: más de uno (Avanzit, Dogi…) ha tenido que reformular las cuentas correspondientes al pasado año y donde habíabeneficios ahora hay pérdidas…

 

Alguno ha tenido el honor de estar dentro del Ibex 35 (e incluso de ser miembro fundador como Ercros), una subida o bajada de un solo céntimo puede hacer subir o caer la acción más de un 5% (todos) y cada cierto tiempo suelen dispararse sin motivo aparente alguno (Natraceutical). Son los valores que actualmente cotizan en el Mercado Continuo por debajo de un euro, la décima parte del total.

 

Pero conviene tener en cuenta una cosa: no es lo mismo precio que valor. Hay muchas cotizadas cuyo valor real (capital social, neto contable, patrimonio y dividendos), es inferior al de su capitalización bursátil. “Que una acción tenga un precio inferior a un euro no significa que valga eso, ya que hay que tener en cuenta los fundamentales, es decir, la situación de la empresa por dentro”, advierte Pascual Santosjuanes, director de GVC Gaesco Bolsa en Valencia. Y añade: “Dogi, La Seda y Natraceutical son tres buenos ejemplos de ello. Son compañías con buenos fundamentales y cuyos precios son muy superiores a los que cotizan actualmente en el mercado y para nada reflejan la marcha de las tres empresas”.

De ahí que antes de invertir en este tipo de valores sea recomendable conocer la situación en la que se encuentran cada uno de ellos porque no se puede generalizar. Y para ello nada mejor que visitar la web del organismo regulador (www.cnmv.es) donde, entre otras informaciones, figuran los resultados trimestrales.

 

David Cabaleiro, analista independiente, considera que básicamente son “compañías que no interesan a casi nadie porque no dan dividendos, los fundamentales son dudosos, muchos viven de ampliar capital, de emitir deuda… En fin, se trata de valores muy dados a los cortoplacistas y eso no es bueno”. 

 

Warren Buffet, el ‘oráculo de Omaha’ y uno de los gurús más respetados de la comunidad internacional, decía que “precio es lo que pagas y valor es lo que recibes”. No le falta razón. Todas ellas tienen el común denominador de ser valores estrechos y contar con una reducida capitalización bursátil. 

 

De hecho, Jazztel es la que más capitaliza en bolsa, con 447,2 millones de euros (con datos tomados al cierre de la sesión del 11 de mayo), mientras que entre todas suman 2.423,97 millones, el equivalente a la capitalización de Indra. Otro de los factores que condiciona su evolución bursátil viene dado porque este tipo de valores son claro pasto de la fauna especulativa, porque no es lo mismo comprar y vender rápidamente –lo que en el argot se conoce como ‘trading’–, por ejemplo, acciones de Avanzit que Santander. Cuando la situación se complica en bolsa, mejor tener en cartera títulos de valores líquidos porque resulta bastante más fácil venderlos.

 

El carácter especulativo de estos valores ha traído consigo una nueva modalidad de operativa bursátil: el ‘centimeo’. Para entendernos, se trata de comprar grandes paquetes de acciones y venderlos con unos pocos céntimos de diferencia. Algunos con cubrir los gastos y sacarse unos eurillos les basta.

 

De ahí que Bolsas y Mercados Españoles haya decidido ampliar hasta cuatro decimales los precios de estas cotizadas para compensar su menor liquidez, comenzando con Jazztel, que ya cotiza con tres decimales, a los que se sumarán el lunes 18 de mayo Afirma, Colonial, Ercros, Reno de Medici, La Seda y Urbas.

 

Lo cierto es que no es raro ver volúmenes de millones de acciones durante una misma jornada y unos movimientos de apenas unos pocos céntimos. Basta con seguir durante una sesión a Avanzit, Colonial, Jazztel o Ercros, por citar algunos. Auténticos ‘chicharros’ que siguen haciendo las delicias de muchos especuladores. Valores tremendamente estrechos que los grandes inversores, los institucionales, no quieren ni oir hablar de ellos. “Deberían crear un mercado aparte donde cotizaran”, advierte un gestor de fondos local. Este semanario se ha puesto en contacto con más de la mitad de estas empresas para conocer las causas de tan reducido precio y la forma de ganar tamaño, entre otras cuestiones, pero ninguna de ellas ha querido responder. Únicamente Natraceutical y Sniace se han excusado manifestando que sus máximos responsables estaban fuera de España y no podían contestar.

 

Lo cierto es que sólo cuatro de los 14 registran pérdidas en lo que va de año. Al frente de las mismas se sitúa Afirma Grupo Inmobiliario, que se deja atrás un 20% después de que el auditor de sus cuentas anunciara que duda de la capacidad de la empresa para seguir desarrollando su actividad.

 

Del Ibex 35… al olvido

 

También figura Dogi, que junto con Tavex Algodonera (ambas han presentado pérdidas en el primer trimestre de este año), ha tenido que reformular sus cuentas de 2008 y se ha dejado atrás un 28,29%; Colonial, una de las grandes damnificadas del estallido de la burbuja inmobiliaria –que la llevó a estar en el Ibex 35–, baja este año un 12,5%. Y Ercros, uno de los ‘chicharros’ con más solera del parqué –uno de los fundadores del Ibex 35, que ahora debe conformarse con ser miembro del Ibex Small Cap– baja un 6,25%, mientras acaba de anunciar un ERE.  

 

Por el contrario, las ganancias sonríen al resto, encabezado por Jazztel, cuyos títulos se anotan una beneficio anual del 78,1%. Esta firma tecnológica, que acaba de anunciar unas pérdidas de 16,2 millones en el primer trimestre del año, es la que más acciones ha intercambiado diariamente en lo que va de año, con una media superior a los 12,3 millones de acciones. Sólo con que suba un céntimo de euro, la acción recoge una revalorización de casi un 4%. Urbas Guadahermosa, una inmobiliaria reconvertida a proyectos renovables, sube un 46,1%; el podium lo completa Service Point Solutions, la antigua Picking Pack que llegó a cotizar en el Ibex 35, pero que ahora lo hace en el Ibex Small Cap e Ibex Top Dividendo, con un alza anual del 40,6%, pese a que redujo en un 21,7% su beneficio de enero a marzo.

 

Otra que ha presentado beneficios  trimestrales es Reno de Medici, que pulula por el mercado con más pena que gloria. Avanzit acaba de acometer una ampliación de capital, mientras que Vértice 360º lo propondrá a su junta de accionistas para aumentar su capitalización; La Seda hará lo propio pero vía obligaciones convertibles; Snice continúa de pleitos por vertir residuos sin autorización.

 

Por su parte, Natraceutical es un auténtico misterio: sus buenos fundamentales pasan desapercibidos en el mercado salvo en ocasiones puntuales.

  

Menos acciones pero con mayor precio 

 

Una de las posibilidades que tienen estas compañías para que aumente su cotización es realizar un ‘contrasplit’, es decir, un agrupamiento de acciones que consiste en reducir el número de acciones aumentando su valor nominal en la misma proporción, sin que por ello varíe el capital social. Esta operación hace que aumente la cotización del valor, de manera proporcional a la agrupación realizada. El fin de esta operación es intentar eliminar la volatilidad que se produce cuando la variación de una única unidad en el precio implica variaciones porcentuales muy elevadas sobre el precio de la acción.

 

Para entenderlo, baste el siguiente ejemplo: Jazztel va a proponer en la próxima junta de accionistas que se celebrará el 5 de junio realizar un ‘contrasplit’ en la proporción 10×1. De este modo, todo aquel accionista de la operadora que tenga en cartera, por ejemplo, 1.000 acciones a un precio de 0,29 euros, una vez realizada dicha operación dispondrá de 100 acciones pero que valdrán en bolsa 2,9 euros.

 

Los únicos ‘contrasplits’ realizados en el principal mercado español de valores hasta ahora, según ha informado un portavoz de la Bolsa de Madrid a este semanario, han sido Ebro Puleva, que en septiembre de 1999 llevó a cabo uno a razón de 3×1; la extinta General de Inversiones (5×1 en noviembre de 2002); y Service Point Solutions, que en mayo de 2005 aplicó uno de 10×1, pero que el tiempo se ha encargado de demostrar que ni con contrasplit ha logrado mejorar su precio. Más bien todo lo contrario. De hecho, la antigua Picking Pack es una de las menos capitalizadas de todo el Mercado Continuo.

 

LUIS TORRALBA —- EL BOLETIN ——

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Cuentan con muy pocas acciones en capital flotante por el mercado –o lo que es lo mismo, free flota reducido–, negocian pocos títulos al día, su capitalización es baja, no están presentes en índice alguno de peso, se están viendo afectadas por la caída del consumo y hacen de la climatología poco menos que un dogma de fe. Pero, por otro lado, cuentan con una base accionarial fiel, con una larga vocación de permanencia, se trata de valores con una clara

condición refugio, que les hace comportarse mejor en el mercado en situaciones adversas, y acumulan una experiencia bursátil de más de una década. ¿De quién hablamos? De las cuatro empresas del sector del vino que están presentes en el Mercado Continuo. A saber, y por orden de llegada, Barón de Ley, Compañía Vinícola del Norte de España (Cvne), Bodegas Riojanas y Federico Paternina. Cuatro cotizadas que representan uno de los sectores de más solera en España, pero que para muchos bolsistas siguen siendo grandes desconocidos.

 

Incluso para las propias casas de análisis de las entidades financieras, cuyos analistas especializados  en su evolución se pueden contar con los dedos de una mano. José Manuel García, director de la Zona Levante de Altas Capital Gestión de Patrimonios, advierte que se trata de compañías muy pequeñas, con baja capitalización. “No hablamos de small caps sino de micro caps. Además todas están controladas por familias, y en las que en el mejor de los casos el free float alcanza el 40%. Con este tamaño de empresa y escaso free float no es posible tener una gran difusión accionarial”.

 

¿Por qué apenas dan señales de vida en bolsa tratándose de un sector tan arraigado este país? “Por que es un sector emblema, formado por compañías que son poco conocidas por los inversores y que tienen detrás a grupos familiares”, apunta José Antonio Nafría Melero, director de Gestión Discreccional de Fortis Banca Privada. Además de todo lo anterior hay que sumar otros factores, como la gran competencia existente en la industria del vino (se trata de un sector tremendamente atomizado),la caída de las exportaciones, la calidad y el volumen de las cosechas y, entre otros, la estacionalidad, dado que las ventas del último trimestre del año representan un tercio de las ventas anuales.

 

 

“Objetivos cumplidos”

 

Barón de Ley fue el pionero en cotizar en el Mercado Continuo. Su debut se remonta al 15 de julio de 1997, a un precio de 14,12 euros, que representa una rentabilidad histórica del 98,30% tomando el cierre del pasado lunes 27 de abril. Se trata de la única cotizada que pertenece a un índice representativo, el Ibex Small Cap, además desde el primer día que echó a andar este indicado, que pondera a las principales compañías españolas de pequeña capitalización. Asimismo es la compañía vinícola con una mayor autocartera (3,89%), una práctica muy utilizada por la empresa para posteriormente amortizar como vía alternativa y adicional la retribución del accionariado. “Sin lugar a dudas, en estos doce años se han cumplido los objetivos marcados inicialmente, tanto desde el aspecto de la consolidación del valor como del apoyo a la imagen del grupo y refuerzo en la comercialización de sus vinos”, señala Valentín Cuervo, consejero de esta compañía domiciliada en Mendavía (Navarra). Cuervo advierte sobre uno de los problemas que acecha al sector: la caída del consumo. “No podemos abstraernos a un ambiente de acusado pesimismo, que hace retraer el consumo y consiguientemente desprende evidentes expectativas de incertidumbre en el corto plazo”. De momento, el beneficio de Barón de Ley cayó un 34,9% en el primer trimestre de 2009, hasta los 5,1 millones de euros, fruto de menores ventas y aumento de los costes.

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Sin embargo y a juicio del consejero, no todo es pesimismo dado que “cuando el inversor constate que gradualmente se va recuperando la confianza y ésta venza la atonía del consumo, pensará en volver a tomar posiciones en aquellos valores que han superado las circunstancias adversas, los de aquellas empresas sólidas, saneadas, bien gerenciadas, con buenos equipos y excelentes productos. Barón de Ley pertenece a esa tipología de empresa”. Compañía Vinícola del Norte de España (CVNE) es la cotizada vinícola más capitalizada en bolsa (213,75 millones de euros), la que mueve un mayor número de acciones al día en lo que va de año (21.727) y la que más ha subido desde su estreno (295,78%). Además, la firma presidida por Victor Urrutia Vallejo, que a su vez controla el 42,50% del capital, es la única del sector de las cotizadas que llevó a cabo un split, desdoblando sus acciones. Fue en julio de 1999 en la proporción 5 acciones nuevas por cada una antigua como consecuencia de la fuerte subida del valor.

 

Según un reciente informe de Fortis Bank, firmado por Francisco Ruiz, “CVNE presentará un mejor comportamiento que el resto del sector. La baja posición de tesorería se ve compensada por una atractiva remuneración de dividendos”. De momento, habrá que esperar al 30 de mayo para conocer las cuentas trimestrales de esta empresa riojana, pero por ahora es la que mejores cifras presenta del sector.

 

Devoluciones en Navidad

 

Bodegas Riojanas aterrizó en el Mercado Continuo a finales de septiembre de 2007. Cuenta con un mayor free float dado que más de un 50% de sus acciones circulanlibremente por el mercado. La caída del consumo ha penalizado sus cuentas, puesto que el beneficio de la empresa domiciliada en  Cenicero (La Rioja) se redujo en el primer trimestre un 53,78%,  hasta los 55.000 euros. La compañía ofrece como claves de estos malos resultados la escasa demanda en el consumo de vinos con denominación tanto en España como en los principales mercados exteriores y el incremento del 30% en las devoluciones de la campaña de Navidad respecto a ejercicios anteriores.

Federico Paternina ha sido la última en aterrizar en bolsa, pero aún así en septiembre cumplirá once años cotizando. La empresa que preside y controla Marcos Eguizábal es la única que acumula números rojos, dado que desde su debut ha perdido un 59,24%. La compañía española líder en la elaboración, crianza y embotellado de vinos de Rioja, Jerez y Ribera del Duero es la que menos capitalización tiene en bolsa (poco más de 35 millones de euros), la que menos títulos mueve  al día (472) y la que cuenta con un free float más estrecho, con menos del 10%.

 

Hace siete años fue excluida del Mercado Continuo Bodegas y Bebidas, la antigua Bodega Savín, que cambió su nombre en 1990 cuando pasó a estar controlada por la corporación industrial del BBVA. Su paso por el mercado fue fugaz, dado que debutó en la primavera de 1999 a 12,17 euros y  fue excluida el 12 de marzo de 2002 a 15,7 euros por acción, que fue lo que pagó el grupo británico Allied Domecq por hacerse con su control y excluirla de bolsa.

 

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De las 839 operaciones dirigidas a empresas españolas en 2008, Valencia se posicionó como la sexta comunidad en la que se cerró un mayor número de operaciones (50), por detrás de Madrid, Cataluña, Andalucía, País Vasco y Galicia.

E. B. El pasado año 2008 fue complicado para todos los sectores y también para el Capital Riesgo, registrando caídas en casi todos sus indicadores de actividad respecto al año 2007, que fue un ejercicio de máximos históricos para el sector. El volumen de inversión se situó en torno a los 3.026,3 millones de euros (32% de caída frente a 2007). La captación de fondos alcanzó los 2.777,9 millones de euros (- 47% frente a 2007) y se realizaron desinversiones a precio de coste por 711,6 millones de euros (56% menos que en 2007)1. A pesar de ello, y según se desprende del Informe de Impacto Económico y Social del Capital Riesgo en España 2009, publicado recientemente, sólo un 4% de las empresas de nueva creación participadas por el sector no sobrevivieron a los 3 años de su nacimiento, cuando la mortandad de las nuevas empresas creadas sin el apoyo del capital riesgo ronda en torno al 62%. De este informe también se extraen otras conclusiones como los importantes beneficios que produce el Capital Riesgo en el sistema productivo así como su contribución a la creación de empleo en los periodos de crisis. Sin duda, en el entorno actual de desaceleración económica es fundamental contar con el apoyo de distintos instrumentos como el Capital Riesgo, que ha demostrado su eficacia para que las empresas puedan salir reforzadas, especialmente en los periodos recesivos.

Actividad en la Comunidad Valenciana

En los últimos años la Comunidad Valenciana ha multiplicado considerablemente el número de Entidades de Capital Riesgo (ECR) situadas en la región. Mientras en 2001 tan sólo contaba con una sola ECR, a finales de 2008 12 de los 173 operadores con actividad en el sector tenían oficina en la Comunidad Valenciana. La mayor parte de estas entidades han surgido a raíz de la publicación del nuevo Régimen Legal de Capital Riesgo publicado en 2005 y están asociadas a grupos familiares, tales como: Tandem, Valcapital, Pontia Capital, Inversiones Zriser, Suver Inversiones, Santangel Inversiones o Atitlán Capital. Otros han surgido por parte de la iniciativa pública como Inversiones Valencia o los fondos promovidos por el Instituto Valenciano de Finanzas: Tirant (gestionado por Riva y García), Comval (gestionado por Clave Mayor) o Angels Capital (gestionado por Atitlán Capital). También las Cajas de Ahorro regionales promovieron en 2007 el fondo CPR Capital CV gestionado por Ahorro Corporación Desarrollo. No obstante, numerosas Entidades de Capital Riesgo ubicadas fuera de la región han realizado inversiones en empresas valencianas atraídas por las oportunidades de inversión y contribuyendo al desarrollo del tejido industrial valenciano.

La evolución de la inversión de Capital Riesgo en la C. Valenciana desde 1997, en términos relativos, ha oscilado entre el 2% y el 9% sobre el total de España, sobresaliendo el año 2002 (13,9%), en el que 3i realizó la inversión en la empresa Esmalglas. Sin embargo, en términos absolutos, los últimos 4 años muestran un salto del volumen de inversión en esta región ya que fue receptora de varias operaciones superiores a los 10 millones de euros como Famosa (Vista Capital) o Inaer (Investindustrial) en 2005, Faus Group (Gescaixa Galicia) y Infraestructuras Puerto de Valencia (SCH Desarrollo) en 2006 y Visum (SPPE, Caja Madrid) o Sol de Vinapolo (Eolia) en 2007. En 2008, y a pesar del cambio de ciclo, la inversión creció un 8% respecto a 2007 y se mantuvo el record del número de operaciones realizadas en 2007, con un total de 50.

Respecto a la inversión según la fase desarrollo en la Comunidad Valenciana, en los 2 últimos años destacaron las inversiones en empresas que se encontraban en fase de expansión, según volumen invertido, mientras que en 2005 y 2006, en línea con el conjunto de España, la mayor parte del capital se dirigió a operaciones tipo LBO como Inaer (Investindustrial), Famosa (Vista Capital), Grupo Levantina (Impala Capital) o Faus Group (Gescaixa Galicia). La inversión en Early Stage (semilla y arranque) destacó en 2008 por el número de operaciones cerradas, de las 507 operaciones registradas, el 6,1% se realizaron en la Comunidad Valenciana, por detrás de Cataluña (23,7%), Madrid (18%), Andalucía (13%) y País Vasco (10%).

Por sectores, en el año 2008 destacaron Productos y Servicios Industriales, con un 28% del volumen invertido, seguido de Informática (16%), Otros Servicios (12%) y Biotecnología (10%). El análisis del tamaño de las operaciones muestra un predominio por las inversiones por importe inferior al medio millón de euros, en 2008, esta categoría concentró el 70% del número de operaciones realizadas en la C. Valenciana.

 

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El sector de las cajas de ahorros sufre un freno en seco en su política de expansión de redes comerciales, así como en el número de plantillas. Una situación que representa un cambio de tendencia

LUIS A. TORRALBA ”En cuestión de meses hemos pasado de trabajar en la oficina ocho empleados a sólo tres, nos están recortando los gastos y ya no saben por donde meter tijera. Y si alguien se pone enfermo no hay sustitución que valga”. Son palabras del director de sucursal de una caja de ahorros valenciana.

Y continúa: “Antes nos bastaba con la firma de una promoción inmobiliaria para rentabilizar la oficina prácticamente en un año. Sólo con la subrogación ya se cubrían gastos, pero con la caída del ladrillo han terminado los días de vino y rosas. Ahora no hay activo, todo es pasivo”, señala lacónicamente.

Se trata de un reflejo de lo que está sucediendo en la gran mayoría de las cajas de ahorros, un sector que año tras año ha venido incrementando con mucho ahínco su red comercial, especialmente en los tres últimos ejercicios y al calor de la burbuja inmobiliaria, pero que ya ha comenzado a dar claros síntomas de paralización.

Así lo demuestran los datos aportados por la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA) y el Banco de España. Confirman la ralentización en el crecimiento del número de oficinas y empleados. En 2008, el número de nuevas sucursales aumentó a un ritmo del 1,61% frente al 5,03% de 2007, mientras que las plantillas crecieron el pasado año un 2,22%, muy lejos del 6,28% del ejercicio precedente. Pero lo cierto es que las cajas no han dejado nunca de abrir sucursales.

El boom del ladrillo provocó una fuerte política expansiva de las cajas. Pocas fueron las que no desembarcaron (o no se reforzaron) en aquellas zonas que tenían al hormigón por bandera. La Comunitat Valenciana es un buen ejemplo de ello. Aquí se instalaron de forma masiva cajas vascas, gallegas, andaluzas, navarras, extremeñas, castellano leonesas? Entidades alejadas de su ámbito geográfico pero ávidas del panal de rica miel.

Negocio redondo

No era raro ver a pueblos con menos de 5.000 habitantes con un buen puñado de entidades foráneas. Oficinas que con dos o tres empleados se bastaban para lidiar con el personal. Mínimos gastos y máximos beneficios: una simple promoción inmobiliaria bastaba para no sólo hacer frente a los costes sino para rentabilizar por completo la oficina.

El negocio era redondo. Y la tarta cada vez era más grande. Nombres de cajas que muchos de esos habitantes nunca habían oído. Algunas sucursales ya entonces (hace tres o cuatro años nada más) comenzaban a librar pequeñas escaramuzas dentro de lo que hoy se conoce como la ´batalla del pasivo´. Había que cazar la nómina y/o la pensión. Pero tampoco era un problema porque el promotor de turno anunciaba a bombo y platillo una nueva promoción. Y ésta más grande que la anterior. ¿A quién le importaba el menudeo?

Los directores de las sucursales se frotaban las manos. Y los altos directivos, con las arcas rebosantes de dinero, optaban por diversificar invirtiendo el dinero de los impositores en bolsa: eléctricas, aseguradoras, petroleras e incluso en bancos. Y en grandes paquetes de acciones de la economía del ladrillo. El precio de la vivienda subía tanto como el beneficio de las promotoras y no había tiempo que perder.

Recuperar el viejo modelo

Pero la burbuja inmobiliaria explotó, las casas dejaron de venderse; promotores, constructores e hipotecados comenzaron a no poder afrontar sus compromisos adquiridos; la morosidad que tranquilamente pacía por debajo del 1% se fue elevando (2, 3, 4 por ciento…) y los megabeneficios de las cajas no tardaron en pasar de los dos dígitos a quedarse prácticamente cuenta con paga y el Banco de España recomendando al sector fusionarse o morir. O ser intervenida por la propia institución, tal y como ha sucedido con Caja Castilla La Mancha.

Para las cajas ha llegado ahora el momento de replantearse el modelo de negocio: vender locales de sucursales y quedarse como inquilinos, abrir menos horas e incluso no hacerlo todos los días en poblaciones muy pequeñas, deshacer sus posiciones en bolsa, apostar por la atención multicanal (telefónica e internet) y cerrar oficinas deficitarias. Recolocar todo el personal que se pueda, renunciar a las empresas de trabajo temporal y reducir los gastos de las oficinas hasta la mínima expresión.

El propio gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, manifestaba públicamente la pasada semana que “las entidades deben reconsiderar su escala y probablemente reducir su número, favoreciendo además la productividad de las que permanezcan operativas”.

Las cajas, que representan más de la mitad del sistema financiero español, han pecado en los últimos años de ser bastante más agresivas que los bancos en su política de expansión. “El ladrillo provocó muchas aperturas de oficinas bancarias, pero ahora languidecen porque no se vende nada”, advierte Joaquín Maudos, profesor titular de Análisis Económico de la Universitat de Valencia y profesor investigador del Ivie. Apunta Maudos que “los bancos comenzaron a cerrar oficinas a finales de los años 90 hasta 2004 para recortar costes y ganar eficiencia, mientras las cajas seguían abriendo sucursales sin parar. De ahí que los bancos se defendieran con nuevas apertura entre 2005 y mediados de 2008, aunque en el tercer trimestre del año volvieron a cerrarlas en plena coyuntura desfavorable”. 

El profesor va en línea con las recientes declaraciones del gobernador del Banco de España sobre la necesidad de reestructurar el sistema de cajas de ahorro, con el fin de ajustar su tamaño aprovechando sinergias y economías de escala. El propio MAFO recordaba que “en España hemos experimentado procesos de este tipo que han desembocado en modelos de negocio muy exitosos”, en clara alusión al proceso que dio lugar al nacimiento de los dos grandes bancos españoles: el BBVA y el Santander. 

Se impone el modelo restrictivo ante el constante avance de la morosidad, que está provocando serios quebraderos de cabeza a las cajas de ahorros. A mayor morosidad, menor solvencia. Por no hablar de la eficiencia, cuyos ratios están dibujando una preocupante senda alcista.

Sucursales costosas

La pérdida de eficiencia merma la capacidad de generar las provisiones necesarias para cubrir los impagos. De hecho, el ratio ha pasado del 46,34% de finales de 2007 hasta el 54,46% del cierre de 2008. Por encima del 50% se considera un mal dato y a 31 de diciembre pasado, según la CECA, apenas 12 cajas de las 44 lograban mantenerse por debajo del 50%.
Para ganar eficiencia hay que recortar costes. Nada mejor que replantearse el modelo teniendo en cuenta que la oficina es el principal factor generador de costes de explotación. La década expansiva de las cajas, iniciada cuando se eliminó la restricción que limitaba su actividad a su territorio de origen, ha dicho adiós.

Roberto López Abad, director general de Caja Mediterráneo (CAM), avisaba hace unos días de que es necesario replantear las redes de distribución. Precisamente la caja alicantina ha tenido que reorientar su gestión hacia esquemas prioritarios, hacia la defensa de clientes y la gestión de la creciente morosidad. “Tratamos de buscar que los roles de los gestores estén centrados en atender al incremento de la base de clientes y que sea más profunda cada vez”, señaló el primer ejecutivo de la entidad.

Las cajas cuentan también con la posibilidad de fusionarse para mejorar su eficiencia. Eso sí, siempre y cuando logren alcanzar economías de escala, es decir, lograr que los costes sean inferiores a los ingresos después de aligerar las plantillas. Mientras tanto, España sigue siendo uno de los países del mundo con mayor índice de ´bancarización´, con más de 9 oficinas por cada 10.000 habitantes.

 

LUIS TORRALBA —- ELBOLETIN—

Actividades de Construcción y Servicios, más conocida en el mercado español de renta variable por sus siglas ACS, se ha erigido por méritos propios en la única cotizada del sector del ´ladrillo´ que ha logrado mantener el tipo en los últimos doce meses. Sus números dan buena fe de ello

LUIS A. TORRALBA ACS es la única cotizada del sector del ladrillo en España que no sólo ha logrado aguantar las embestidas del mercado en los últimos doce meses sino que ha registrado ganancias. Una simbólica alza, pero subida al fin y al cabo, de un 0,03%, que se ha traducido en una aumento de su capitalización bursátil -el número de acciones multiplicado por la cotización en el Mercado Continuo-, de 3,19 millones de euros.

Mientras tanto, los números rojos han campado a sus anchas por el resto de cotizadas de los sectores de construcción, inmobiliario y materiales de construcción. Pérdidas en todos los casos a un ritmo de dos dígitos, con la mayor parte presentando rentabilidades negativas por encima del 50%, lo que se ha traducido en una espectacular caída de la capitalización en bolsa en el conjunto global de 31.817 millones de euros. Y sólo en el periodo comprendido entre el 15 de abril de 2008 y el 14 de los corrientes.

El carácter cíclico de buena parte de los valores del sector, su elevado endeudamiento, el pinchazo de la burbuja del ladrillo y la recesión económica están detrás del pésimo comportamiento de tales compañías en bolsa.

Plusvalías y solvencia

ACS se ha erigido por méritos propios en la excepción que confirma la regla. “Es la única que tiene una estrategia definida bien clara de lo que va a hacer, que está muy bien diversificada y que tiene una solvencia clara más si cabe después de las fuertes plusvalías que ha conseguido tras la venta de su participación en Unión Fenosa”, advierte un reconocido gestor valenciano de fondos.

Precisamente dicha venta ha sido determinante para que ACS haya mantenido el tono firme a lo largo de estos meses, dado que su salida le ha proporcionado unas plusvalías por encima de los 2.300 millones de euros y unos ingresos de más de 7.600 millones. Un buen pellizco que le va a permitir reducir su deuda aunque también podría utilizarse para seguir aumentando su participación en Iberdrola.

“El mercado ha premiado la salida de ACS de Fenosa porque ello le ayuda a aligerar en gran medida su deuda respecto a la generación de caja. Una situación que le ha permitido aguantar el tipo en bolsa incluso en los peores momentos que atravesó el sector en otoño pasado”, advierte Alicia Jiménez, directora de Análisis de Self Bank. 

Pero también la capacidad de diversificación ha sido otra de los bastones de apoyo de la constructora, aunque para ser más exactos habría que decir del grupo industrial. Porque a lo largo de sus 26 años de historia, la compañía ha llevado por bandera dicha política. Su brazo armado de construcción ha ido abarcando los sectores de concesiones, medio ambiente, logística y servicios industriales.

Por no hablar de su participación en la eléctrica Iberdrola, de la que controla el 7,5% de manera directa y el resto, hasta el 12,6%, está estructurado a través de derivados contratados con el banco francés Natixis. Un porcentaje que sabe a poco, dado que las intenciones de ACS es de ampliarlo y de este modo lograr un sillón en el consejo de administración de la eléctrica.

La empresa que preside Florentino Pérez tiene su principal accionista con el 24,5% del capital social en la Corporación Financiera Alba (CFA), el holding que gestiona las participaciones financieras de la familia March. De ahí que desde CFA sólo se tengan palabras de admiración hacia el grupo de actividades de contrucción y servicios.

“Estamos muy satisfechos con nuestra participación y con el magnífico trabajo realizado por el equipo gestor que preside Florentino Pérez. Tenemos plena confianza en ellos desde el nacimiento de ACS, en el que participamos”, reconoce un portavoz de la corporación de la familia March. Y buena prueba de ello es que la participación que CFA tiene en ACS representa el 68% del total de la inversión sobre los activos de la corporación.

El buen tono de ACS le ha permitido convertirse en el noveno valor por capitalización bursátil en España, con 11.400 millones de euros, y en el segundo valor de Europa del sector sólo por detrás de la gala Vinci (15.700 millones), superando a otra histórica firma francesa como es Bouygues (10.700 millones de euros).

Un año en el limbo

Mientras tanto, el resto de los valores españoles del sector del ladrillo en bolsa siguen de capa caída. El que menos pierde en los últimos doce meses es la catalana Aísa, que presenta una rentabilidad negativa de un 14,1%. Pero eso sí, el valor está a punto de cumplir un año sin cotizar en bolsa.

El 14 de mayo de 2008, la CNMV decretó su suspensión después de que su auditor de cuentas, la consultora BDO, reconociera que debido a la gran importancia de incertidumbres y limitaciones al alcance, no podía “expresar una opinión sobre las cuentas anuales individuales y consolidadas del grupo”. Desde entonces, la compañía que preside Ginés Marfà ha vivido bajo la permanente amenaza de un concurso de acreedores.

La ´valenciana´ Uralita ha sido de las que mejor han capeado el temporal, al presentar una caída interanual de ´sólo´ un 27,5%. El hecho de estar controlada en casi un 80% por la familia Serratosa, le ha evitado males mayores. Bastante peor les han ido las cosas a las otras dos cotizadas locales, Cleop y Afirma Grupo Inmobiliario.

La primera no ha logrado levantar cabeza desde que en mayo pasado uno de sus accionistas de referencia y consejero, Roberto Salazar Bello, provocara un desplome de más de un 40% en el valor. Un hundimiento provocado por su posición en derivados (CFD o contratos por diferencia), lo que le obligó a dimitir como consejero y al presidente de la compañía, Carlos Turró, a prohibir su uso entre los miembros del consejo.

Por su parte, Afirma sigue acusando su pasado ´astrocniano´ y continúa con su particular travesía por el desierto. Ni las buenas intenciones de su equipo gestor, con Félix Abánades a la cabeza, ni la ejecución de su ansiada ampliación de capital han logrado animar la cotización del valor en bolsa.

El resto de las grandes cotizadas españolas no ha sido ajena a la negativa coyuntura por la que atraviesa el sector. Como muestra un botón: Sacyr Vallehermoso ha perdido en bolsa 5.007 millones de euros, Acciona 4.991, Metrovacesa 3.795, Ferrovial 3.417 y FCC ha visto como su capitalización se reducía en 2.469 millones de euros

 

LUIS TORRALBA EL BOLETIN

 

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El vehículo favorito del ahorro de los españoles continúan de capa caída. Así lo delatan sus números: mayores reembolsos netos, menor oferta, rentabilidades en negativo y carentes del atractivo fiscal de antaño. Sin embargo, como en toda regla siempre hay excepciones y un reducido grupo presentan suculentas rentabilidades, que en algunos casos alcanzan los dos dígitos. Todo un logro para los tiempos que corren y un oasis en un desierto cuya travesía se extiende no ya a meses sino a ejercicios entero

LUIS A. TORRALBA Los fondos de inversión siguen sin ver la luz en España tras el annus horribilis que padecieron a lo largo de 2008. La negativa coyuntura -mal comportamiento de la bolsa y tipos de interés a la baja- junto con la ´guerra del pasivo´ -depósitos y cuentas on line- no dan tregua a los que históricamente han sido uno de los principales vehículos del ahorro de los españoles.

Pero los números no engañan: los reembolsos netos (diferencia entre el dinero que sale de un fondo y el que entra) son una constante mes tras mes, las rentabilidades positivas prácticamente se cuentan con los dedos de las manos, la oferta de fondos se ha reducido considerablemente y lejos queda el atractivo fiscal de antaño.

Así se explica el persistente goteo a la baja de partícipes y patrimonio a lo largo de los últimos meses. Según los datos recién sacados del horno por la Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva y Fondos de Pensiones (Inverco), el patrimonio de los fondos de inversión mobiliaria -que representan dos tercios de todos los fondos que circulan en España- se situó a 31 de marzo pasado en los 161.325 millones de euros. Una cifra que representa un descenso trimestral del 3,76%, mientras que a lo largo de los últimos doce meses el porcentaje se eleva hasta el 26,15%.

Por su parte, el número de partícipes en fondos de inversión mobiliaria -que supone el 86% del total de fondos- echó el cierre al primer trimestre en los 5,89 millones. Un número que supone una caída trimestral del 4,04% y del 22,91% en términos interanuales.

Sólo tres tramos o categoría han logrado captar más suscripciones que reembolsos de enero a marzo. A saber: renta fija a largo plazo (460,39 millones de euros), renta fija internacional (52,25 millones) y renta variable internacional emergentes (34,74 millones).

Las dos primeras corresponden a categorías de marcado carácter defensivo, precisamente lo que buscan los inversores en estos momentos, mientras que la tercera destina más del 75% de la cartera en valores de emisores de países emergentes. Síntoma evidente del interés que despiertan países como China, India, Brasil y Rusia, entre otros.

Sin duda, los fondos que más se han visto afectados en el primer trimestre por la estampida de los partícipes han sido los garantizados de renta variable y los monetarios. Entre ambos han copado el 55% de los 5.040 millones de euros de reembolsos netos que se han llevado a cabo de enero a marzo.

Ni que decir tiene que los primeros han acusado el pésimo tono bursátil, lo cual les ha restado el atractivo de ganar dinero amén de lo que garantiza el fondo en cuestión. Pero ojo, que muchos no preservan el 100% del capital sino que lo hacen en un 90 ó 95%.

Ganancias de dos dígitos

Por su parte, los fondos monetarios han sido unos de los grandes damnificados por la ´guerra del pasivo´. ¿Por qué quedarme en un fondo monetario que a duras penas bate a la inflación si un depósito bancario de toda la vida ofrece una rentabilidad por encima del 3%? De ahí la estampida de la categoría más conservadora de los fondos españoles (hablando de categorías, desde el pasado 1 de abril, la CNMV ha reducido su número hasta 15, según la vocación inversora y el perfil de riesgo).

Pero siempre hay excepciones y así, dentro del mal comportamiento generalizado de la industria de los fondos de inversión en España, un buen número de partícipes están viendo rentabilizadas sus inversiones en estos tiempos. Incluso en algunos casos a doble dígito.
Ahí está el caso de Altae Bricc, que gestiona Gesmadrid y ha echado el cierre al mes de marzo con una rentabilidad trimestral del 24,40%, según los datos facilitados a este semanario por VDO Stochastics. Se trata de un fondo garantizado de renta variable referenciado a una cesta compuesta por los índices de las bolsas de países emergentes como Brasil, Rusia, Hong Kong y Corea del Sur.

O Bankinter Sectores Garantizados, otro garantizado de renta variable que acumula una revalorización trimestral del 12,90%. O el primer fondo español que invirtió en empresas chinas, BBVA Bolsa China, que en septiembre cumplirá dos años, y que se ha erigido como uno de los grandes animadores de la categoría de renta variable emergentes.

Los emergentes aguantan

Precisamente otro del mismo corte, Acción FTSE Latibex Brasil ETF -y también de la misma gestora, BBVA Asset Management-, mantiene una rentabilidad trimestral de dos dígitos. 
Se trata de un fondo que se configura como un fondo de inversión cotizado (ETF) de renta variable internacional emergentes, que tiene como objetivo reproducir la evolución del índice bursátil FTSE Latibex Brasil. Dicho índice está compuesto por los 13 valores más líquidos brasileños cotizados en el Latibex.

Pero, sin embargo, las pérdidas de rentabilidad son una constante entre la mayoría de fondos. El peor parado, según VDOS Stochastics, es el Santander Financial Opportunities -anteriormente denominado Banif Financial Opportunities-, que se deja atrás un 27,70% y cuya vocación es de renta fija largo plazo. 

Prácticamente lo mismo que pierde el Class Caja Madrid Bolsa Euro, cuyo perfil es de renta variable euro como su nombre indica. O el Foncaixa Bolsa Euro Quant del BBVA (-26,70%).

 

LUIS TORRALBA — EL BOLETIN —

 

La crisis también afecta al capital riesgo. La falta de financiación disminuye el número y, sobre todo, el tamaño de las operaciones, y cambia el objetivo de las inversiones. Los inversores se vuelven más prudentes y esperan la llegada de tiempos mejores. Mientras tanto, pone su punto de mira en sectores defensivos, menos sensibles a la coyuntura económica, tales como energías renovables, sanidad, tecnología, alimentación, seguridad vial o informática

Si el capital riesgo no terminaba de despegar en la Comunitat Valenciana, la crisis económico-financiera ha provocado que el sector eche el freno y sustituya el riesgo por la prudencia. La escasez de liquidez y los problemas para obtener financiación han reducido considerablemente el volumen de las operaciones, al disminuir el apalancamiento que caracterizaba las grandes transacciones. Además, la incertidumbre está afectando también a la toma de decisiones, que se ralentiza notablemente. 

A nivel nacional, la caída de la inversión del capital riesgo en 2008 ha sido del 32% en volumen y del 6% en número de operaciones con respecto al año anterior. Es decir, se mantiene la actividad pero se reduce el capital invertido en cada una de ellas. “Ya no hay megaoperaciones porque no hay apalancamiento bancario”, explica Arturo Llopis, consejero delegado de Valcapital. 

“Es indudable que el parón de las operaciones de capital riesgo durante el segundo semestre de 2008 se ha debido a la situación de liquidez de los mercados financieros”, afirma, en la misma línea, Celestino Aznar Altaba, director de Participadas Financieras de Banco de Valencia y de Inversiones Valencia Capital Riesgo (IVSCR).

Pero no sólo en las compras incide la crisis. Las salidas a bolsa han desaparecido y las desinversiones también han caído considerablemente: un 62% en volumen y un 16% en número de operaciones. Y es que en los años precedentes, marcados por la bonanza, los fondos compraron a múltiplos altos y ahora, con una coyuntura desfavorable, los agentes no están dispuestos a desinvertir por debajo de su precio de adquisición. 

De hecho, hay fondos que deberían estar en fase de salida y que, por el contrario, están aguantando, “porque no es el momento de desinvertir”, explica Francisco Duato, socio director de ONEtoONE Capital Partners en Valencia. Por tanto, toca sentarse a esperar tiempos mejores.

“Hay más aversión al riesgo. Los inversores están muy precavidos y se analizan las operaciones mucho más que antes, porque las tasas de retorno han bajado (por el decrecimiento y porque al no poder apalancar las rentabilidades esperadas bajan), porque ya no hay apalancamiento financiero y porque el negocio ya no es muy boyante”. Por ello, “se está en condiciones de invertir pero se espera a que cambie la coyuntura”, explica, por su parte, Javier Navarro, director de GBS Finanzas Valencia.

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Sectores defensivos

La falta de liquidez también ha llevado a muchas pymes a acudir al capital riesgo en busca de la financiación que no encuentran en los bancos. El problema es que en muchos casos no aceptan un socio financiero que intervenga en la gestión de la empresa, por lo que muchas de estas operaciones no llegan a cuajar. Otra de las consecuencias de la crisis tiene que ver precisamente con la mayor prudencia a la que obliga la situación de incertidumbre.
Han cambiado los sectores en los que el capital riesgo fija su punto de mira para realizar sus inversiones. Los inversores buscan ahora sectores más “defensivos”, es decir, menos sensibles a la coyuntura económica.

Entre los más atractivos para los inversores figuran los relacionados con las energías renovables, el mantenimiento de energía e industria auxiliar, infraestructuras, servicios sanitarios, seguridad vial, seguridad informática, desarrollo de paquetes informáticos verticales para sectores determinados y aquellas industrias con un alto componente exportador.

El menor peso del sector inmobiliario y la construcción en la economía valenciana hace que las empresas de perfil industrial y de reciente creación puedan resultar atractivas para los fondos de capital riesgo. El problema es que todavía se resisten a reducir su valor de mercado. Por ello, queda como asignatura pendiente la adaptación de las valoraciones de las compañías a la realidad de la situación económica actual.

En la Comunitat, la situación se agudiza, con independencia de la coyuntura económica, debido a que el capital riesgo “adolece de inexperiencia”, lamenta Arturo Llopis, uno de los pioneros del capital riesgo en la Comunitat, actividad en la que se inició en el año 97, cuando todas las inversiones se gestaban desde Madrid o Barcelona.

La realidad es que la actividad del sector no se corresponde con el peso de la Comunitat en el PIB nacional. De hecho, de los 2.948 millones de euros invertidos por el capital riesgo en toda España en 2008, tan sólo 50 fueron gestionados en la Comunitat. La cifra da una idea del volumen de las operaciones cerradas en esta comunidad: apenas un millón de euros por transacción.

Desconocimiento

Aunque se trata de una región de indudable atractivo para los grandes fondos, éstos son incapaces de cerrar buenas operaciones de inversión, ya que el empresario en muchos casos no percibe positivamente el valor añadido que aporta a su negocio tener un socio financiero. La mayoría prefiere crecer orgánicamente antes que por vía adquisiciones debido al fuerte arraigo de la concepción de empresa familiar tanto en la gestión como a la hora de traspasar el negocio entre generaciones.

Así, entre las razones del poco éxito del capital riesgo en la Comunitat Valenciana, destaca el desconocimiento. “La divulgación es fundamental, ya que la gente no sabe lo que es el capital riesgo y tiene que entender que en este tipo de inversiones la relación rentabilidad-riesgo es muy alta, aunque a largo plazo”, señala Arturo Llopis.

El problema es que el inversor de la Comunitat es “cortoplacista” y sería necesario un cambio de cultura. Considera que esto se producirá “en la medida en que los operadores vayamos haciendo cosas y se vaya viendo la rentabilidad que van generando los fondos”.


Y es que a pesar del crecimiento experimentado en los últimos años y la proliferación de actores en el sector, el capital riesgo tiene todavía mucho trabajo por hacer en la Comunitat Valenciana. Por el momento, sí se han desarrollado con éxito ciertos fondos para apoyar proyectos de emprendedores, que son soportados en algunos casos por capital público, como el Instituto Valenciano de Finanzas (IVF).

De este modo, la proliferación de entidades y gestoras de capital riesgo y de family offices ha permitido impulsar el desarrollo de empresas de reciente creación a través del ´capital semilla´. Las aportaciones en empresas en etapas iniciales “tiene un mayor valor añadido debido a la aportación no sólo de financiación, sino también de asesoramiento, credibilidad, nuevos enfoques de negocio y relaciones con terceros”, destaca el responsable de la sociedad de capital riesgo del BV. 

Celestino Aznar Altaba considera también relevante la “simbiosis entre universidad y capital riesgo”, sobre todo por parte de la Universitat de València, que “ha visto cómo el espíritu de los emprendedores empieza a elegir la Comunitat como el lugar idóneo para desarrollar sus proyectos, debido al nacimiento de clusters de spin off de la propia universidad, apoyadas por entidades de capital riesgo”.

Precisamente, es la mayor profesionalización del capital riesgo lo que le convierte en “el socio financiero idóneo para tiempos de crisis”, asegura Aznar. Considera que “es una fuente de liquidez que debe saber jugar su papel en el desarrollo y debe aprovechar la oportunidad que brinda el entorno actual”.

Perspectivas positivas

La razón es que, “aunque no es ajeno a la crisis, está dispuesto a asumir un mayor riesgo que parece que nadie está dispuesto a valorar en los tiempos que corren”.
A nadie se le escapa que las mejores inversiones se hacen en momentos de crisis, puesto que los precios están más bajos. Y, aunque las operaciones tienen más riesgo, si se sabe identificar los buenos negocios, se puede sacar una rentabilidad superior a cuando el mercado estaba más ´hinchado´. 

En este contexto, las perspectivas para 2009 son más positivas, según los expertos. “Hay potencial para acometer las operaciones de capital riesgo. Para los proyectos buenos hay dinero y en cuanto se empiece a despejar la situación económica se agilizarán las operaciones”, apunta Javier Navarro.

Para Celestino Aznar resulta “alentadora” la disposición de 6.000 millones de euros en recursos para abordar las operaciones en el corto plazo. “Esperamos una primera mitad del año con pocas operaciones, pero una segunda mitad especialmente intensa, con operaciones de capital sustitución y capital semilla principalmente”, indica.

Durante el presente ejercicio se esperan cambios o ampliación de capital en empresas sin tesorería y reestructuración de la deuda (sobre todo industrias), así como operaciones de concentración dentro de un mismo sector, como sería el caso del cerámico, alimentación y distribución. 

Actualmente hay compañías en manos de sociedades de capital riesgo a las que los números no les salen y se quieren desprender de ellas. Éstas serían carne de cañón para las fusiones. Esto es porque, al mismo tiempo, muchas compañías están buscando una oportunidad de comprar barato para fortalecerse. Otras, tratarán de unirse para crear redes comerciales fuertes, una marca fuerte y reducir costes.

Por ello, Arturo Llopis se muestra optimista respecto al futuro: “Hay grandísimas oportunidades de inversión y hay mucha gente que queremos hacer capital riesgo. Sólo es una cuestión de tiempo”.

 

 

 JULIA FORTEA — ELBOLETIN —

 

Entrega de los galardones del semanario EL BOLETÍN. Autores: Eva Máñez y Josep Alfaro

 

A ver si reconoceis a alguien

 

Emilio Botín, Francisco González, Isidro Fainé, Miguel Blesa, José María Arias, Ana Patricia Botín, Ángel Ron, José Luis Olivas y Narcís Serra están dando los primeros pasos para convertirse en los nuevos promotores españolesdel negocio inmobiliario. Sus estrategias de venta de inmuebles son diferentes a las de los promotores inmobiliarios y ofrecen más facilidades a los futuros compradores de vivienda que les aseguren el cobro. Estos nuevos promotores procedentes del mundo de las finanzas heredan de sus antecesores inmobiliarios los profesionales y sus carteras de inmuebles. Pero ellos aportan al negocio lo que más hace falta en estos momentos, facilidades crediticias.

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La clave es que tienen la sartén por el mango ya que son dueños de las viviendas y al mismo tiempo sus financiadores. Por lo que no hay barrera alguna a priori para que las viviendas consigan venderse. El único requisito que solicitan a sus clientes es que sean solventes y no falten puntualmente a los  pagos mensuales de sus cuotas. Para apreciar el peso que está tomando el sector financiero en el inmobiliario no hay más que echar un vistazo a los último datos de activos inmobiliarios en manos de las principales entidades financieras españolas. La cifra se acerca ya a los 8.000 millones de euros.

 

Pero sólo es el principio. El número de refinanciaciones de deudas sigue creciendo entre las promotoras inmobiliarias, y con él, el peso del ladrillo en el mundo financiero. Actualmente, el patrimonio bancario en suelo, pisos, y otros inmuebles sólo representa el 2,5% de los 315.444 millones de euros que están usados como préstamos al promotor, al menos hasta el pasado mes de septiembre, según el Banco deEspaña.

 

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Porxinos, las torres de la Patacona o el Brosquil de Cullera son algunos de los proyectos inmobiliarios en la Comunitat Valenciana que han cambiado de manos en el último año, convirtiendo a financiadores en promotores.

 

La falta de liquidez de las promotoras y el vencimiento de sus deudas financieras han llevado a esta situación. Las cajas de ahorros son las que mayor volumen de activos inmobiliarios van a adquirir próximamente porque son los que mayor riesgo ihjmobiliario tienen.

 

Evitar el concurso

 

Pero los bancos no se quedan atrás. Es mejor prevenir y quedarse con activos ajenos a la actividad del banco que no cobrar o no saber cuándo van a hacerlo. Quedarse con solares, naranjales, promociones inacabadas de vivienda y pisos sueltos finalizados, oficinas, locales o naves industriales de los clientes del ladrillo es preferible a incrementarlos ratios de morosidad y sus correspondientes provisiones (el Banco de España acaba de reglamentar para la banca unas nuevas provisiones del 10% sobre los activos inmbiliarios). Sólo hay que echar un vistazo a lo que le está sucediendo a Bancaja.El 49% de la mora de la entidad procede del sector inmobiliario, que centra el 21% de la inversión crediticia de la caja, según datos de la propia entidad. Y su objetivo es reducirla. La caja asumió en 2008 activos inmobiliarios por valor de 400 millones, según José Luis Olivas, para cubrir impagos. Pero va a seguir sumando más inmuebles. Y ahora está revisando su modelo de gestión de activos.

 

Como Bancaja, que ha aprovechado la infraestructura de su filial inmobiliaria Bancaja Habitat para gestionar estos activos, otras entidades están optimizando recursos. Pero no todas van igual de sobrecargadas de actividad y gestión. Anida (BBVA), Aliseda Gestión (Banco Popular), Servihabitat (La Caixa), Cismisa(Caja Madrid) y Procam (Caixa Catalunya), son algunas de las principales entidades nacionales que han tenido que dotar de más recursos a sus respectivas sociedades de gestión inmobiliaria o divisiones para poder dar salida al nuevo e importante volumen de inmuebles. Ser los principales acreedores de las inmobiliarias las ha permitido  quedarse con lo mejor de cada una de las inmobiliarias y a muy buen precio. En la mayoría de los casos se han canjeado la deuda de los promotores a cambio de sus mejores proyectos inmobiliarios y con descuentos que superan el 10% de lo que pagaron los promotores. Otras entidades han creado sociedades de gestión inmobiliaria expresamente para dar salida a este nuevo volumen de productos procedentes del ladrillo. Es el caso de Banesto Vivienda, que acaba de crearse como área de división inmobiliaria de Banesto, y Promodomus, dedicada exclusivamente a la gestión de activos inmobiliarios de Reyal Urbis.

 

El caso Banesto

 

En este último caso se trata de una sociedad creada conjuntamente con la promotora de Rafael Santamaría. Y es que el volumen que Reyal Urbis debía a Banesto era considerable, por lo que se optó por la creación de una empresa. El acuerdo de Reyal Urbis con Banesto consiste en la venta de 481 millones de euros de sus promociones a Promodomus. Y Reyal Urbis “se reserva el derecho a participar en los resultados de la venta a través de su participación del 49% en la sociedad adquirente”, como comunicó a la CNMV. La transmisión de las promociones en curso de Reyal Urbis implica la subrogación de la sociedad adquirente  en la financiación asociada a estas promociones por un importe de 245 millones. Las entidades que han creado nuevas sociedades de gestión inmobiliaria necesitan profesionales que conozcan esa actividad, motivo por el que muchos directivos de promotoras han pasado a la banca. Las consultoras inmobiliarias también se frotan las manos ante la expectativa de que el sistema financiero vuelva su mirada hacia ellos para asesorarles sobre cómo llevar las riendas de este negocio.

 

Ahora necesitan a estos profesionales porque tienen suelo en distintas fases de desarrollo urbanístico y tienen que gestionarlo si venderlo, o guardarlo para posteriores desarrollos. En el caso de los pisos, la banca ofrece mejores salidas porque suelen ofrecer el paquete de piso más hipoteca.  Y siempre se trata de hipotecasa la carta para los clientes que adquieran un piso suyo. En definitiva, la banca canjea préstamos al  promotor por futuros clientes solventes, como ya sucedió en las crisis de los 70 y 90.Y las hipotecas son a medida.  

 

En la mayoría de casos se ofrece la posibilidad de canjear la actual hipoteca o, incluso, acceder a una vivienda a través del alquiler. No cabe la menor duda de que, en este caso, la facilidad de pago de hipoteca está asegurada.

 

 

 

Las rurales crearán una agencia inmobiliaria

 

La posesión de un importante volumen de activos inmobiliarios a propiciado la colaboración entre cajas. No llegará a favorecer una fusión, al menos, por ahora. Pero sí un modelo de gestión conjunta. Uno de los ejemplos es el que está desarrollando el Banco Cooperativo Español para sus 72 cajas rurales. Las rurales carecen de sociedades de gestión inmobiliaria y ahora están constituyendo una para optimizar recursos y generar sinergias entre todas ellas. El importante volumen de inmuebles y suelo del que se han tenido que hacer cargo les ha obligado a  ello, porque tampoco carecen de demasiados recursos para poder llevar cada una su inmobiliaria.

 

Ahora se están recabando datos para crear una cartera de todos los inmuebles de las 72 entidades. La idea surge a finales de 2008 y ante la expectativa de que cada  vez son más las cajas rurales que están sumando nuevos  activos inmobiliarios en sus balances. Se trata de una fase germinal y se está estudiando si externalizar o no los servicios de esta nueva sociedad. Un caso similar se produce en Cataluña, donde todas

las cajas a excepción de Caixa Catalunya y La Caixa, están estudiando crear una sociedad conjunta, con estructura única, para gestionar este tipo de activos. En el caso de Caixa Catalunya, su inmobiliaria se ha decidio por comercializar sus 3.000 viviendas con una política de descuentos muy atractiva. A través de su filial Procam, comercializa inmuebles procedentes de sus propias promociones así de los que han pasado a ser propiedad de la entidad por diferentes  procedimientos negociados o judiciales. Los servicios se facilitan a través de una página web. La oferta de Procam contempla también la opción de alquiler de estos inmuebles. Esta sociedad también dispone un área dirigida a grandes inversores donde se proponen opciones de inversión que van desde carteras de activos hechas a medida hasta la parte la participación en grandes proyectos tanto en España como en el extranjero.

 

EVA PALOMARES ——– EL BOLETIN ————–

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