ENTREVISTA A JOSE MARIA CASTILLEJO

"Le pedimos al MAB que crezca y que lo haga a la mayor brevedad posible"

LUIS A. TORRALBA.

El presidente de Zinkia se ha convertido en una especie de flautista de Hamelín para el público infantil, con un personaje que ha revolucionado a los más pequeños de la casa: Pocoyó. Y quiere hacerlo también con los inversores, bien a través de la bolsa o bien a través de los bonos que acaba de lanzar

José María Castillejo Oriol (Madrid, 1962) es licenciado en Humanidades por la Universidad de Salamanca y en Filosofía por la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma (Cum Laude), además de MBA Instituto de Empresa de Madrid. Domina tres idiomas (inglés, italiano y francés) y a lo largo de su andadura profesional ha pasado por los sectores de la electricidad, concesionario de coches, telefonía y finalmente el entretenimiento, a través de Zinkia Entertainment. Aunque a muchos -sobre todo al público infantil-, les suene más esta empresa por su ‘buque insignia’: Pocoyó.

-Cotizan en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB) y acaban de lanzar una emisión de bonos, ¿cuál es el siguiente activo financiero que van a tocar?
-De momento no tenemos previstos más movimientos en el ámbito financiero. Estamos en un entorno muy difícil por la escasez de acceso a la financiación y en un negocio en el que la financiación es esencial. Antes, la financiación venía de las televisiones o de los publishers de videojuegos. Ahora que eso ha desaparecido, cada uno se tiene que buscar su propia financiación. En nuestro negocio es importante poder contar con la mayor cantidad de contenidos producidos para poder hacer de un determinado personaje, una gran marca y para ello es esencial contar con una adecuada financiación. Una vez desarrollados los contenidos, estos, sin variación alguna, se utilizan después durante muchísimos años y en multitud de países diferentes.

-¿Cómo le animaría a un empresario valenciano para que decidiera dar el paso y sacar su empresa al MAB?
-Creo que el MAB es, y sobre todo será si crece adecuadamente, una buena herramienta tanto para empresarios como para inversores, que podrán participar de manera directa en el crecimiento de proyectos y de empresas, con ambiciosos proyectos de crecimiento y expansión. Para los empresarios, es una fantástica palanca para encontrar diversas fuentes de financiación, ahora que la financiación tradicional ha desaparecido completamente. Los bancos simplemente ya no financian a las pequeñas y medianas empresas. Han cerrado desde hace meses en seco sus puertas, por mucho que las estadísticas reflejen otra cosa, que no son más que las refinanciaciones. Y el MAB lo que da son nuevos caminos.

Creo que para cualquiera que tenga planes de crecimiento, es un buen paso para dar. El crecimiento normalmente es lo más caro que hay en el desarrollo de una empresa: las necesidades de capital circulante que consume son enormes y si sólo se puede acudir a ampliaciones de capital para llevarlo a cabo, entonces se convierte en algo carísimo y que muchas veces al empresario no le compensa hacer. El MAB, como estamos demostrando nosotros estos días con nuestra emisión de bonos, te permite también poder acceder a vías alternativas.

-Catorce meses después, ¿recompensa dar ese paso?
-Sí. Estamos contentos de haberlo dado. Ahora lo que le pedimos al MAB es que crezca y que lo haga a la mayor brevedad posible. Cuantas más empresas y proyectos coticen en el MAB mayor será el número de inversores y de analistas que nos sigan. Y eso es siempre importante en un mercado como el nuestro.

-Pero en el MAB también habrá cosas que no sean tan positivas….
-Quizá lo más difícil sea acostumbrarse a la exposición pública. Digamos que es un precio que hay que pagar. Somos empresas pequeñas a las que cualquier movimiento, cualquier retraso, le supone incumplimientos en el plan de negocios y eso el mercado lo valora desde mi punto de vista de una manera mucho más negativa de lo que valora, sin embargo, el cumplimiento de un plan estratégico a medio plazo, que es en definitiva lo verdaderamente importante en una empresa en expansión. Esto es quizá lo más duro de aceptar de ser una empresa cotizada, pero es lo que hay.

-¿Tienen pensado en aumentar el‘free float‘ del valor en bolsa? ¿Cómo?
-Sí que es probable que lo hagamos, pero más adelante. Una vez que las cosas que estamos haciendo, que hemos contado al mercado y que están saliendo bastante bien, cristalicen y se conviertan en realidades. Hasta ahora, como hemos tenido retrasos y cambios en nuestro plan de negocio, el mercado no está valorando el futuro en nuestro caso. No se está valorando todo lo que estamos haciendo de cara a los próximos años y la acción no refleja ni mucho menos lo que nosotros pensamos que puede valer la compañía. Y a estos precios no nos planteamos hacer movimientos en el capital. Es una lástima que el mercado utilice las mismas herramientas de valoración para una gran empresa y para una pequeña empresa con gran potencial de crecimiento. Lo entendemos, pero nos cuesta aceptarlo.

Actualmente, por mucho que hayamos reducido y cambiado nuestro plan de negocio -derivado por algunos retrasos en algunos de los contratos que estamos negociando-, la realidad es que todas aquellas cosas que dijimos que haríamos con respecto a la estrategia de crecimiento de la empresa, las hemos hecho o las estamos haciendo. En particular, la entrada en el mercado estadounidense donde además todo parece indicar que estamos entrando por la puerta grande. Por otra parte, nuestras ventas del negocio normal (licencias y merchandising), creemos que finalmente se doblarán con respecto a las del año pasado, y sin embargo la empresa en bolsa vale algo así como el EBITDA esperado en 2012. Y no nos olvidemos que el año 2012 arranca dentro de 15 meses. Mientras que el mercado no valore esto que estamos haciendo no creo que nos planteemos aumentar el ‘free float‘.

-¿Veremos algún día a Zinkia cotizando en el Mercado Continuo?
-No necesariamente. De momento, estamos contentos donde estamos y el hecho de cotizar dos veces al día y en subasta, creo que es mejor para los inversores que hacerlo de manera continuada durante todo el día. Lo podríamos pedir, el cotizar de manera continua todo el día dentro del mismo MAB, como ya hace alguna empresa, pero no nos ha parecido una buena idea para nuestros inversores. De hecho, Zinkia tiene una liquidez mayor que un buen número de las empresas que cotizan en el Mercado Continuo.

-¿No hay una excesiva ‘Pocoyodependencia’ en el negocio de la empresa?
-De momento sí. Aunque no perdamos de vista, por favor, que Pocoyó como marca está solamente dando sus primeros pasos. Creo que está en no más de un 10% de allí a donde podría llegar y estamos trabajando para que así sea en los próximos años. O sea que nos queda Pocoyó para mucho rato y muy contentos de que así sea. De todas maneras, estamos trabajando también en nuevos proyectos que esperemos que pronto puedan ver la luz, pero nuestra prioridad, desde luego, es Pocoyó.

-¿Qué países todavía no conocen Pocoyó y su tropa pero conocerán pronto?
-Hay muchos todavía pendientes. Ahora estamos muy centrados en Estados Unidos, México, Italia, Brasil, China y Portugal. Y esperamos poder estar pronto también de una manera muy activa en Japón, India y algunos países de Europa. Nos queda, de verdad, todo el mundo por delante. Como dato para analizar, más de 23 millones de episodios de Pocoyó se ven todos los meses a través de YouTube y, de ellos, sólo 3 millones se ven desde España. ¡Y crecemos a ritmos de más de un millón de episodios al mes!.

-¿Qué le va a suponer a Zinkia entrar en EE UU? ¿Tienen en mente alguna joint venture, por ejemplo, con alguna de las grandes de la animación americana como Walt Disney, Dreamworks, Pixar…?
-Para Zinkia, la entrada en EE UU es como una ‘puesta de largo’. Si conseguimos triunfar entre los niños y los padres americanos, el tamaño de la empresa se podría multiplicar por varias veces y en un período muy corto de tiempo. Y las expectativas que tenemos son francamente buenas: estamos en cuatro plataformas televisivas diferentes, lo que es todo un hito para una propiedad extranjera allí, además llegando a más de 80 millones de hogares.

Una demostración bastante palpable de que el personaje es cada vez más querido en EE UU es que hemos pasado de que se vieran 70.000 episodios de Pocoyó en YouTube en enero de este año, a más de 3,5 millones en septiembre. Estamos haciendo una prueba piloto vendiendo siete tipos diferentes de juguetes en una importante red de retailers, de más de 2.000 referencias diferentes que tenemos, y hasta ahora la respuesta que estamos teniendo en cuanto está siendo muy buena, por lo que nos dicen nuestros socios allí. O sea que estamos confiando, pero eso sí, también trabajando de una manera muy activa para asegurarnos que de verdad sea un éxito la entrada de Pocoyó en EE UU. Hay que tener en cuenta que el tamaño del mercado norteamericano en nuestro negocio equivale al tamaño del mercado en el resto del mundo. Es un mercado enorme. Y un éxito en EE UU es todo un triunfo.

En cuanto a la posibilidad de llegar a algún acuerdo con alguno de los grandes de la industria estadounidense, no es algo descartable, pero de momento no hay nada que deba comentarse o que pueda comentarse. Sí puedo decir que el crecimiento en cuanto a reconocimiento de marca por parte de los americanos, así como los ratings que estamos obteniendo en las diferentes cadenas en las que estamos, han llamado la atención de muchos.

-¿Qué vió un ejecutivo de telefonía móvil en el negocio de animación infantil para entrar y encima triunfar?
-Un nuevo reto y un negocio francamente atractivo. Después de casi diez años en este negocio ya se me ha olvidado el negocio de la telefonía móvil, aunque eso sí, conservo grandes amigos de aquellos años.

-¿Cómo va el affaire ‘García Carsi’, uno de los coautores de Pocoyó que les a demandado judicialmente para exigir una mayor participación de los beneficios netos?
-Esta en sede judicial y por tanto no me gustaría comentar mucho al respecto. Tan sólo decir que el Sr. García Carsi firmó en su día una serie de contratos con nosotros, perfectamente asesorado por abogados y, además, por abogados especialistas en temas de propiedad intelectual, y ahora pretende entre otras cosas, que un juez anule estos contratos porque parece ser que ha entendido que ya no le convienen. Yo creo en la justicia y creo también en la importancia de los contratos que se firman. Esperemos a que los jueces decidan.

-¿Teme Pocoyó a Doomed, el nuevo proyecto de Guillermo García Carsí?
-No. Pocoyó todavía no ha llegado a ese mundo. No conoce a Doomed. Está en el mundo en el que viven los niños de su edad: un mundo en el que todo es fantasía, descubrimiento, ilusión y alegría. En ese mundo suyo nosotros le vamos enseñando, mientras que además se divierte, para que luego nuestros hijos viéndole reaccionar y aprender, también aprendan ellos a convertirse en personas positivas, leales, amigos de sus amigos, trabajadoras, honradas y de provecho. A Pocoyó sólo le da un poco de miedo la oscuridad, lo demás de momento no se lo plantea.

-¿Aprenderemos los españoles algo de esta crisis para que no vuelva a repetirse?
-Bueno, yo creo que las crisis son más o menos cíclicas. A los que nos ha cogido esta, desde luego que aprenderemos e intentaremos que no nos vuelva a coger en otra. El tema es que dentro de 15 años nosotros ya no estaremos en el día a día, estarán otros, y a esos nuevos les caerán nuevas crisis encima. Creo que hay que mantener el espíritu de trabajo, la ilusión y la lucha hasta el final y con ello, y confianza en uno mismo, se sale hasta de las situaciones más complicadas.

-Por cierto, ¿para cuándo atisba el final de la misma?
-Creo que el final de esta crisis va para largo y además me preocupa cual podrá ser su verdadero final. De momento, y mientras no circule el dinero que los bancos atesoran en sus cajas fuertes, la crisis irá para largo. Diría que por lo menos tres o cuatro años más por lo menos. Y lo peor es que esta crisis, además de varios millones de empleos, se ha llevado por delante toda una generación de empresarios, que no querrán volver a serlo en el futuro.

Lo que más me preocupa no es qué pasará mañana, que más o menos lo podemos atisbar, sino lo que pasará dentro de tres o cuatro años, cuando las cosas se empiecen a relajar, los bancos empiecen de nuevo a prestar dinero porque de verdad les empiecen a obligar las autoridades y las circunstancias, la gente se relaje y se empiece de verdad a mover de nuevo la economía. Qué pasará con los que se quedaron en el camino y qué pasará con los precios en ese momento.

Podría darse el caso de que no sólo se pierda esa generación de empresarios que antes comentaba, sino que además se pierdan los ahorros y los esfuerzos de toda una generación completa de clase media, y esa generación será la que además se convierta más o menos al mismo tiempo en jubilada, con unos sistemas de pensiones en dificultades. Creo que si no se toman medidas, puede llegar a ser una situación realmente complicada para nuestros hijos.

-Por último, ¿invierte usted en bolsa al margen de Zinkia?
-No, de momento no tengo otra inversión en bolsa que no sean acciones de Zinkia. Y si le soy sincero, además, no veo otra inversión mejor y con mayor potencialidad de revalorización a medio plazo que las acciones de Zinkia.

FUENTE VALENCIAPLAZA.COM

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