El éxito en la gestión de una de las mayores empresas del planeta


EL ABRAZO DEL KOALA
, Marc Garrigasait

Estas últimas semanas, se ha retirado al líder que ha dirigido a una de las mayores empresas del planeta, con 185 millones de trabajadores, el quinto mayor del mundo y el octavo en términos de facturación. En mi opinión, los medios de comunicación mundiales no le han reconocido suficientemente su enorme éxito, la importancia de su liderazgo en su país y un ejemplo para el mundo. Y lo digo especialmente en un momento de enorme falta de liderazgo en políticos, en los empresarios, en los sindicatos y en la sociedad civil de todo el mundo occidental.

Luiz Inácio, nació en octubre de 1945, hijo de labradores y el séptimo hermano de 8. Su padre se trasladó a una gran ciudad para trabajar de estibador del puerto. Fue cuando el pequeño Luiz Inácio hizo de limpiabotas, luego trabajo en una tintorería y también vendiendo fruta por la calle. Su padre murió alcohólico en el año 1978. Luiz Inácio dejó la escuela muy joven para ayudar a así familia a sobrevivir. A los 14 años tuvo la “suerte” de trabajar para una fábrica metalúrgica 12 horas al día. Encontró tiempo para hacer un cursillo para aprender a ser tornero mecánico. Trabajando en una fábrica automovilística perdió un dedo en un accidente de trabajo. Fue en esa época cuando entro en el sindicalismo, en un periodo muy duro y peligroso por la dictadura militar del país. Fue el líder sindical en la zona del país con la mayoría de fábricas automovilistas. En el año 1975 fue elegido presidente del sindicato metalúrgico, liderando varias huelgas sindicales, por lo que fue encarcelado.

Se casó con una trabajadora minera que murió al nacer su primer hijo junto al pequeño. Luego se casó con su actual mujer y madre de sus 3 hijos, Marisa Leticia Da Silva.La persona que me estoy refiriendo esLuiz Inácio “Lula” Da Silva, y la empresa que me refería es Brasil. Lula inició el 1 de enero de 2003 el primer mandato como presidente de Brasil.

En 2002, Brasil estaba ahogado y recibió un préstamo del FMI a cambio de duros ajustes. El 1 de enero de 2003, Lula iniciaba su complicadísimo trabajo, sacar al país de la ruina económica y convencer a todo el mundo que una persona sin formación alguna, podía liderar a 185 millones de ciudadanos. La economía estaba en recesión, su moneda hundida.

Lula supo dar confianza al FMI y a los inversores internacionales en un momento muy complicado en que Brasil necesitaba de financiación exterior. Nombró a casi una tercera parte de los ministros de fuera de su Partido de los Trabajadores y especialmente, por consejo de su entonces ministro de finanzas y clave en la revolución Lula, Antonio Palocci, nombró como jefe del Banco Central a Henrique Meirelles, un banquero de reconocido prestigio en los Estados Unidos.

En 2010, Lula se ha ido con una economía creciendo a tasas solo un poco inferiores a China, con mucha menos deuda pública en relación a su PIB, con sus habitantes con mucha mayor renta per capita, y con unas enormes reservas de divisas en su despensa ($283.000 millones a octubre 2010 contra los menos de $30.000 millones que se encontró al llegar). Es más, a este ritmo, en 2014 Brasil superará en renta per capita a Chile y Argentina, lo cual es un éxito sin precedentes teniendo en cuenta la enorme población, y en especial la enorme pobreza aun existente en Brasil. Os recuerdo que la renta per capita se obtiene dividendo la riqueza del país entre todos sus habitantes.

En el 2003 la deuda pública de Brasil suponía casi el 60% de su producto nacional bruto, actualmente supone ya solo un poco más del 40%. El coste de los intereses de esta deuda ya solo le supone al gobierno de Brasil apenas un 6% de su producto nacional bruto, mucho menores que cerca del 10% que tenía entonces.

Bill Gross el mayor inversor del mundo en el mercado de bonos recomendó públicamente hace un año a la inversión en Bonos soberanos de Brasil como una de las mejores inversiones posibles y reconocieron que la confianza se centraba en el papel de Antonio Palocci, del que luego hablaremos.

Me acuerdo ahora que un amigo mío que vivía en Brasil, me pregunto en 2003, “Marc, ¿qué piensas de cómo va a ir Brasil en los próximos años con este nuevo presidente llamado Lula?”, yo le conteste, “por desgracia soy pesimista, una persona sin mucha experiencia en gestionar dudo que pueda sobrevivir con éxito a las presiones del poder empresarial, sindicatos y potencias extranjeras….”, por suerte me equivoqué.

Brasil ya es la octava economía del mundo y se estima que Lula ha conseguido que 20 millones de brasileños han podido salir de la extrema pobreza del país. Además el liderazgo mundial de Lula ha conseguido influir en la concesión de los Juegos Olímpicos en Río en 2016, los primeros en la historia en Sudamérica, así como los mundiales de Fútbol en 2014.

Lula a pesar de ser de izquierdas,ha sabido separarse de los autodestructivos Chávez y Kirchner, sabiendo dar confianza a los inversores internacionales y a los empresarios y sindicatos del país. Es tal el éxito de Brasil que recientemente el gobierno de Lula se vio obligado a penalizar fiscalmente a los inversores internacionales que invierten en Brasil para frenar las fortísimas entradas de dinero y la consiguiente apreciación del Real, la divisa local.

Justo antes de iniciar su mandato en 2002, conoció a una mujer, experta en petróleo que le impresionó y la nombró ministra de petróleo, un cargo muy importante en Brasil. Se llamaba Dilma Rouseff, hija de un comunista búlgaro y una maestra de escuela brasileña. Dilma fue incluso guerrillera de joven. Más tarde, Lula la nombró su sucesora y desde hace unas semanas es la presidenta de Brasil tras ganar la segunda vuelta de las elecciones.

En el discurso de nombramiento de Dilma Rouseff, estaba a su lado Antonio Palocci, según muchos la clave, el cerebro detrás de la política económica de Brasil estos últimos 8 años de traspaso de fuerte crisis al sano crecimiento equilibrado actual. Una de las frases de Dilma fue “los brasileños no aceptarían que gastemos mas de que es sostenible” y “Lula es el primer líder en mucho tiempo que ha hecho creer a nuestra gente en nuestro enorme potencial”. Pues justo lo contrario a lo que ocurre en casi todos los países de occidente.

Una de las frases que más me gusta de Lula fue la que pronunció en su nombramiento en diciembre de 2002:

E eu, que durante tantas vezes fui acusado de não ter um diploma superior, ganho o meu primeiro diploma, o diploma de presidente da República do meu país. La traducción s/wikipedia sería: Y yo, que durante tantas veces fui acusado de no tener un título universitario, consigo mi primer diploma, el título de presidente de la República de mí país.

Me siento profundamente impresionado y contento por el enorme éxito que supone que una persona de origen humilde tenga la valentía, intuición y sentido común para liderar a aún enorme país como Brasil a un éxito sin precedentes. Podéis analizar cualquiera de sus indicadores económicos y veréis la excelente gestión realizada. Hasta siempre Lula.

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