Jesús Tejel: “La crisis ha acelerado las fusiones de las cajas, pero éstas se hubieran producido igualment e”

L. MASERES. El socio director de Deloitte en la Comunidad Valenciana confía en las posibilidades de las empresas para salir de la crisis. Las claves, según afirma en una entrevista con Valenciaplaza.com, son la internacionalización y la recuperación de la actividad

VALENCIA. La coyuntura económica ha acelerado la toma de decisiones, pero con crisis o sin ella se hubieran producido igual, la remodelación del sistema bancario, la salida al exterior de las empresas, la reforma laboral y la de las pensiones. Así lo asegura Jesús Tejel, socio director de Deloitte en la Comunitat y Murcia desde 2007, pero miembro de la consultora desde 1996.

Tejel, licenciado en Económicas y Empresariales, cree que las empresas han tocado fondo en cuando a la reducción de gastos, pero no tanto el Estado. "La situación actual obliga a medir cuidadosamente la necesidad y el retorno de cada euro comprometido por el sector público", declara a sabiendas de que los ciudadanos siempre pedirán más.

-¿Qué percepción tiene de la economía valenciana y sus perspectivas de futuro?
-Hoy en día, cualquier economía local está fuertemente influenciada por el entorno nacional e internacional y la valenciana no es diferente. Es cierto que la dependencia de algunos sectores, como el turístico y el inmobiliario (y todo lo que lo rodea) es proporcionalmente superior en nuestro caso al de la media nacional, por lo que la crisis se ha dejado sentir en mayor grado en algunos aspectos en nuestra Comunitat. Pero no por ello las perspectivas de futuro tienen que ser menos optimistas. Las empresas valencianas están entre las más innovadoras y eficientes del país y ello va a permitir que no nos quedemos atrás en la recuperación de nuestra economía.

-¿Qué golpe de efecto necesitan las empresas de la Comunitat para ser más competitivas tras la debacle económica?
-Una de las claves es sin duda la internacionalización. Aquellas empresas en la que una parte relevante de sus ingresos viene de ventas en terceros países, especialmente en los de las economías que más rápidamente están saliendo de la crisis, están empezando a notar una recuperación progresiva en sus cuentas de resultados y una actividad creciente.

Las empresas ya han hecho, por lo general, sus deberes en materia de reducción de costes. Creo que hay ya poco margen por ahí y lo que toca ahora es tratar de recuperar los niveles de actividad. Obviamente, aspectos como innovación, diferenciación, excelencia, etc. que siempre han sido claves para mejorar en la competitividad, cobran ahora una especial relevancia en un entorno que, en general, se ha vuelto mucho más exigente.

-Como asesores, ¿qué recomendaría a un gobierno autonómico para recortar la deuda, el déficit…?
-Como en cualquier otro ámbito, el gasto público debe medirse en términos de eficiencia y de rentabilidad, tratando de mejorar ambas, minimizando el coste de las actuaciones y maximizando su utilidad o valor añadido. En este sentido, la situación actual obliga a medir cuidadosamente la necesidad y el retorno de cada euro comprometido por el sector público. Es evidente que la sociedad siempre va a demandar más y mejores servicios, pero en los momentos actuales es preciso un ejercicio responsable de austeridad en el gasto, discriminando actuaciones que siguen siendo necesarias y acuciantes de aquellas otras que pueden esperar.

-¿Aceptaría Deloitte hacer auditorías a la Administración pública, como recomendó el presidente de AVE, Francisco Pons? ¿En qué condiciones técnicas?
-En la actualidad se realizan ya auditorías de los organismos públicos por parte de firmas de auditoría, incluida Deloitte, en colaboración con la Intervención General. Se puede, lógicamente, ampliar el campo de actuación al ámbito de la propia Administración, pero debe de ser siempre teniendo en cuenta y respetando el marco de competencias de los organismos de control que la misma Administración tiene. Las condiciones técnicas están reguladas por la normativa de auditoría, no es algo que podamos establecer los auditores por propia iniciativa.

-Los economistas valencianos han lanzado la posibilidad de capitalizar las pensiones. ¿Sería beneficioso y posible este planteamiento?
-El sistema de pensiones requiere probablemente de reformas para adaptarlo a la evolución experimentada en las últimas décadas por los diferentes parámetros que lo condicionan, tanto demográficos como económicos, por lo que no puede renunciarse en principio a ninguna alternativa de análisis, incluida la mencionada. En cualquier caso, es preciso recordar que las medidas que se toman en materia de pensiones tienen su efecto trascurridos bastantes años e, incluso, décadas. Por ello, no deben plantearse las medidas teniendo en cuenta sólo la situación actual de la economía sino, sobre todo, las tendencias esperadas en el medio y largo plazo.

-La semana pasada entró en vigor la última Reforma del Código Penal y la aparición de la imputación de las personas jurídicas, ¿va a representar un gran cambio?
-Éste es un cambio profundo, ya que hasta ahora las personas jurídicas no podían ser penalmente responsables. Ahora lo pueden ser ante cualquier delito cometido por un empleado si no se ha ejercido el debido control. Como cualquier modificación de calado, habrá que ver la implicación de la reforma en la práctica. Es muy pronto para saberlo, pero sobre el papel las implicaciones sí pueden ser relevantes.

Entiendo que el cambio se debería ver por las empresas como una oportunidad para analizar la situación actual en cuanto a sus procedimientos y controles internos actuales (que en determinados casos se han deteriorado durante la crisis como consecuencia de la necesidad de reducir los costes en áreas menos imprescindibles para la supervivencia de la empresa) e identificar las mejoras necesarias para el fortalecimiento del control y la minimización de los riesgos de negocio.

-La reforma laboral sigue suscitando críticas desde diferentes frentes. ¿Qué añadiría o eliminaría para contribuir a una mejora del mercado de trabajo?
-Es normal que cualquier reforma laboral genere puntos de vista encontrados entre los diferentes agentes del mercado. Es importante, como en cualquier reforma, conseguir el máximo consenso posible, pero es imposible conseguir que todas las partes obtengan el 100% de sus aspiraciones. Ocurre esto cuando se negocia un convenio de empresa o sectorial, por lo que es lógico que suceda, con mayor motivo, cuando estamos hablando de una reforma que afecta a todo el sistema. Lo que es fundamental conseguir es que los cambios generen confianza y estabilidad en el mercado. Nuevamente estamos hablando de medidas cuyo impacto se va a producir en varios años o décadas, por lo que deberían considerar no sólo el escenario económico actual sino sobre todo el esperado en los próximos años.

-Las auditoras han estado trabajando durante años, codo con codo, con las cajas de ahorro. ¿Previeron la concentración de riesgo que les ha llevado a fusionarse?
-El proceso de integración es un proceso normal en el mundo empresarial, y lo ha sido en épocas de crisis y en épocas de crecimiento. Es un proceso lógico derivado de muchos aspectos, especialmente de la oportunidad de lograr economías de escala por tamaño, que si bien no se producen en todos los sectores, suelen ser evidentes en muchos de ellos.

En realidad, en el caso de la banca este proceso de integración progresiva lleva décadas produciéndose. Las características particulares de las cajas de ahorro hacían que cualquier proceso de integración resultase más largo y laborioso. No cabe duda de que los impactos de la crisis económica en sectores en los que las cajas están muy presentes ha acelerado el proceso de integraciones, pero en cualquier caso éste se hubiera producido igualmente con el tiempo, como en el resto del sector financiero.

-¿Cuál cree que será la tendencia de las fusiones?
-En un primer paso, habrá que consolidar las fusiones ya realizadas en 2010, lo cual no es una tarea de días ni de semanas. Posiblemente, teniendo en cuenta cómo ha quedado el mapa después de estas integraciones, quede todavía recorrido para nuevas operaciones.

-¿La concentración de cajas les está quitando clientes?
-La reducción del número de entidades financieras es un hecho, pero también es cierto que las necesidades de apoyo por parte de consultores externos en el proceso son significativas y desde Deloitte estamos aportando nuestra experiencia en el sector para ayudar a nuestros clientes a que el mismo sea lo más eficiente posible. A corto plazo, el tamaño del mercado se reducirá en cuanto a número de entidades, pero éstas serán mayores y más fuertes, lo que implicará nuevas necesidades y oportunidades de colaboración profesional.

-¿Han tenido que hacer algún cambio de estrategia en su despacho? ¿Ha cambiado el tipo de clientes?
-Lógicamente, hemos debido de adaptar nuestros servicios a los nuevos requerimientos de nuestros clientes derivados del entorno actual. En este sentido, estamos colaborando con ellos en aspectos relativos a necesidades de refinanciación, planes financieros y de negocio a corto y medio plazo, planes de optimización de costes, etc.

Actualmente se están planteando también proyectos de estrategias de crecimiento a través de la internacionalización y la diversificación. Más que un cambio de estrategia, hablaríamos de una adaptación a las nuevas necesidades de nuestros clientes.

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