2011: Un mundo a tres velocidades

La quiebra de Lehman Brothers, en septiembre de 2008, es un recuerdo que cae ya lejano. El crack que tenía que llevar al mundo capitalista a su fin ha durado exactamente 2 años y 3 meses. Dan igual el catastrófico ambiente económico y la espectacular tasa de paro: los mercados han seguido marcando máximos y sobreponiéndose a los problemas de deuda pública.

La crisis nos deja un mundo a tres velocidades. Por un lado, los mercados emergentes prosiguen con sus políticas crediticias restrictivas para controlar la expansión del ciclo económico. Aquí destacan Brasil, India y China. Por otra parte, encontramos a Estados Unidos, que sigue su recuperación a marchas forzadas, con la segunda ronda de relajación cuantitativa. Por último está Europa, dividida entre los problemas de la periferia y una Alemania en uno de los mejores momentos económicos de toda su historia.

Emergentes

Sin duda, los mercados emergentes han sido los grandes ganadores de esta crisis. El desapalancamiento de las economías occidentales ha tenido un efecto desinflacionario sobre la economía gobal, y los emergentes se han podido centrar en sí mismos. Brasil sigue creciendo a ritmo de beneficio.

La bolsa brasileña, con un PER inferior a 12, mantiene una valoración muy atractiva, más aún si tomamos en consideración la tasa compuesta de crecimiento del PIB.

En el continente asiático las cosas no podrían marchar mejor. El credit crunch afectó de manera global, pero la recuperación ha sido extraordinaria y la producción industrial crece a tasas nunca vistas.

China sigue y seguirá creciendo, aunque en 2011 se enfrenta al de la inflación.

Las medidas que los bancos centrales emergentes tomen van a seguir una disciplina metódica, con políticas crediticias restrictivas centradas en moderar el crecimiento y la inflación. ¡Bendito problema!

Las bolsas asiáticas mantienen su potencial de valoración intacto y el PER medio de la bolsa asiática oscila justo en la media, en niveles de 15 veces beneficios. En cuanto a países, China mejor que India, aunque la mejora de los niveles de vida y la base de la clase media en estos países seguirá siendo un tema candente este año.

EE.UU.

Héroe para muchos, villano para otros, Ben Bernanke pasará a la historia del sistema capitalista, que ha logrado sobrevivir al menos durante dos años. Si algo tenía claro Bernanke era que, en caso de otra gran depresión, había que ir a visitar al tío Sam. Y así ha sucedido. El mercado ha sido inundado de liquidez para rescatar al sistema financiero. La idea de socializar las pérdidas del sistema financiero, muy discutida por muchos, tendrá consecuencias en 2011.

La nueva ronda de relajación cuantitativa va directa al corazón de la crisis. Se puede decir que el primer paquete de estímulo ha fracasado: aunque el rescate bancario ha sido muy lucrativo para el contribuyente americano, no ha logrado sus metas. Salvar al banco de la quiebra (y por ende al sistema financiero) no es un hito menor, pero el objetivo de traspasar la liquidez a la economía real no ha ocurrido. El año pasado vimos un aumento de los beneficios provocado por la reposición de los inventarios, y este 2011 deberíamos asistir al impulso definitivo que termine de una vez con la crisis subprime.

Esperamos un año especialmente volátil. La Fed quiere reducir la tasa de paro e incrementar los préstamos y el consumo. Para ello, pondrá encima de la mesa otros 600.000 millones de dólares. En su programa de actuaciones se contempla la compra de deuda pública para reducir la rentabilidad de los bonos del tesoro y así obligar a los bancos a buscar beneficios, prestando al consumidor.

Los bancos han logrado muchas plusvalías al pedir dinero al banco central al 0,5% e invertirlo sin riesgo en letras del tesoro al 2,5%. Con ello se ha frenado la tasa de créditos. Además, el consumidor estadounidense sigue tenso por la alta tasa de paro. La confianza ha mermado y la tasa de ahorro es anormalmente elevada, lo que contribuye a crear un efecto deflacionista para la economía.

La segunda medida que tendrá repercusión sobre la economía americana radica en la creación de un efecto riqueza que ayude a incrementar la euforia del consumidor americano. Para lograrlo, la Fed comprará bonos hipotecarios para intentar reactivar el mercado inmobiliario.

La clave para el próximo año reside en la recuperación del mercado inmobiliario y la posible caída de los precios de los bonos del Tesoro. De ello depende, en gran medida, saber hacia dónde se dirigirá la renta variable.

Europa

Los “Estados Unidos de Europa”, tal y como Winston Churchill los llamó en su famoso discurso “Levantemos Europa” tras la segunda guerra mundial, la Europa común, la Europa nacida para y por la paz, la democracia y la prosperidad de nuestros hijos, la Europa cohesionadora, cuna de prácticamente todas las civilizaciones y las artes; esa Europa, fruto del esfuerzo y de los sueños de nuestros antepasados, es la Europa que está en juego.

2011 será crucial para el Viejo Continente. Los famosos rescates de Irlanda y Grecia no son más que el aperitivo de lo que podría pasar. Portugal sería el primer plato, pero la idea que todos tratan de esconder es España. Nuestro país es demasiado grande para caer. Las medidas antisociales que los gobiernos de los estados periféricos están tomando serán la regla y no la excepción. Se trata de reducir el déficit para salvar a Europa. Una Europa que sigue siendo un sueño, pero un sueño cada día más real.

La producción económica sigue creciendo a buen ritmo, liderada por una economía alemana basada en dos inputs cruciales: ahorro y trabajo.

La inflación se ha situado en niveles de alerta y el BCE, que a diferencia de la Fed debe controlar la inflación, tomará las medidas necesarias para combatirla. De hecho, podría llegar a ser preocupante para unas tasas de interés anormalmente bajas. Ahí radica la complejidad. Mientras la periferia necesita de bajos tipos de interés, Alemania requiere de un cierto control para evitar problemas de futuro. Vemos en el Euribor un cierto repunte que perjudicará durante 2011 a la periferia europea. El crecimiento anémico, o incluso negativo, de los países más perjudicados por la crisis de deuda contrasta con la mejor Alemania de los últimos 25 años.

Esa divergencia ha sido un tema importante en 2010 y lo seguirá siendo este año. A pesar de cotizar a múltiplos muy atractivos, las bolsas seguirán en el ojo del huracán.

En Europa el punto clave radica en la capacidad que tenga el euro de mantenerse a estos precios. Todo repunte podría ser una mala noticia para el crecimiento de Alemania, que logra sobrevivir gracias a sus exportaciones. Sin embargo, las miradas en el primer semestre de 2011 seguirán puestas en los datos macro. Una dudosa mejoría de las economías periféricas debería impulsar la compra de deuda pública y podríamos ver una apreciación del euro contra el dólar. En este hipotético caso, las exportaciones alemanas se resentirían. Ese puede ser el punto convergente para Europa, puesto que el 43% de la demanda externa de Alemania proviene del Viejo Continente. Entonces sería cuando la solución pasase por políticas acomodaticias, lo que significaría el punto convergente de la economía europea.

Conclusión

En este mundo a tres velocidades, los temás más candentes este año para el inversor seguirán siendo la mejora de la clase media en las economías emergentes y el efecto de la relajación cuantitativa de EE.UU. La compra de bonos por parte de la Fed debería afectarles y provocar por tanto una caída de la deuda estadounidense. Este es, precisamente, un tema de especial interés este nuevo año. Europa seguirá infraponderada por la mayoría de bancos de inversión durante la primera mitad de año. Sin embargo, la mirada sigue fija en el diferencial entre los bonos de la periferia y el alemán. Cualquier mejora será muy bien vista por el mercado y se convertirá, sin lugar a dudas, en el catalizador de las bolsas europeas.

Ante este escenario, el mercado de créditos debería recuperarse. Si las medidas de la Fed logran llegar a la economía real, deberíamos presenciar a un impulso en el mercado de las materias primas y sectores cíclicos, movimientos típicos de la última fase del ciclo económico.

Ante este escenario se plantea otro año apasionante para los mercados financieros. En Activotrade queremos acompañarles en este camino sinuoso y emocionante. Mantengamos la esperanza y hagamos propósito común para que 2011 sea el año de la aniquilación de la crisis subprime. Trabajemos para un bien común y, como decía Churchill, ¡levantemos Europa!

Marc Ribes Estrella

Socio de Activotrade

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