Francisco Pons: “Camps ha tomado nota de nuestras opiniones, pero la economía valenciana sigue atascada”

PEDRO MUELAS / Fotos: BIEL ALIÑO. Paco Pons, el ya ex presidente de la Asociación Valenciana de Empresarios (AVE), advierte en esta entrevista de despedida de la falta de ambición de los empresarios valencianos, de la precipitación con la que se está reformando el sistema de pensiones, de la distancia entre las centrales sindicales y el espíritu de los trabajadores y de la necesidad extrema de que la Administración recorte gastos suprimiendo incluso las diputaciones

Francisco Pons Alcoy (Beniparrell, Valencia, 1942) tiene formación de profesor mercantil pero tras su paso por la presidencia de AVE se le ha puesto un indisimulado aire de rector, después de ocho años de encuentros con las más altas instancias políticas y económicas y de lidiar con asuntos socialmente impactantes. Empresario entre los más grandes como presidente de Importaco, deja a su sucesor, Vicente Boluda, un lobby empresarial con una estructura y un marco referencial sólidos y bien definidos. De perfil amable y marcada tolerancia, Pons ha preferido el diálogo, la opinión fundada y los encuentros en los despachos antes que "la escandalera", como dice, como una mejor forma y estilo de conseguir avances.


-Dígame, sinceramente, ¿cuántos tirones de orejas le han dado no sólo la Generalitat sino otras instituciones o personas?

-Muy poquitos de la Generalitat, aunque la gente a lo mejor no se lo cree. La Generalitat me ha respetado mucho porque sabe que, cuando hablamos, lo hacemos con mucha sinceridad, documentación y prudencia… pero decimos las cosas. Decimos también las cosas en los despachos, quizás más,q ue es donde creo yo que se avanza. Y de empresarios, muy poquito, también. Puede haber señores que piensen que no estás diciendo o haciendo lo que ellos piensan que habría que decir o hacer, pero bueno, yo soy (era) el presidente de AVE y tengo una junta directiva con la que contrasto los posicionamientos y un equipo técnico que me asesora. A partir de ahí he pensado que es mejor trabar una buena relación de cooperación y de cordialidad y trabajar en luhar de montar la escandalera, que no sirve para mucho. En todo caso puede servir ante otros para presumir de que has gritado mucho. No creo en eso. A parte de que creo que en esta vida, en Valencia, gritar, gritar, han gritado poquitos empresarios… por no decir nadie.

-¿AVE es como ha querdido que fuera Paco Pons? ¿La próxima AVE será como Boluda quiera?
-Hoy tenemos un AVE más estructurada donde la opinión del presidente es fundamental, pero hay una organización que también ha tomado posiciones ante los acontecimientos junto conmigo. Cuando elaboramos un documento, un artículo o un libro participa la junta directiva y el equipo directivo, director general y asesor. Entre todos intentamos decir lo que creemos que debemos decir. Es verdad que ahí puede haber -no lo ha habido- la opinión de "oye, nos quedamos cortos o nos vamos demasiado y ahí hemos de buscar el punto". Termino con un AVE bastante estructurada de tal manera que Vicente Boluda, que estoy seguro de que lo hará muy bien, y el que venga después y el siguiente, tiene que encontrarse con un marco que hay que respetar. Porque AVE tiene definida su misión, sus principios de actuación y eso no lo va a cambiar nadie.

-Pero cada presidente desarrolla su estilo…
-Otra cosa, si, es que cada presidente tiene su estilo, más orientado a unos temas o a otros, pero todo eso lo tendrá que contrastar con la junta directiva y en las reuniones de los socios. Se ha dicho que AVE es muy presidencialista, de toda la vida, pero cada día menos. El presidente, por supuesto, tiene mucha importancia, pero hoy la junta directiva, también.

-Ha habido gente que le ha criticado el haber hecho demasiados estudios o de no haber incidido en asuntos cuando tocaba…
-Algunas personas, dentro y fuera de AVE, piensan que hemos hecho demasiados estudios, si. Pero tampoco hemos hecho tantos. La misión de AVE no es hacer cosas, sino impulsar para que se hagan. AVE no tiene que crear un banco o comprar una caja o ampliar el puerto de Valencia. Tiene que impulsar todo tipo de ideas, de actuaciones, de planteamientos que sirvan para desarrollar esta comunidad a través de la información que los estudios y documentos nos aportan. Tiene que dialogar con la Generalitat, con la sociedad, con las organizaciones empresariales y a través de ahí impulsar ideas. Y creo que ahí hemos conseguido aproximar de una manera muy importante a AVE con el resto de las organizaciones empresariales y empresas paraestatales y crear un pensamiento que es bastante próximo.

-Cuando dice próximo, ¿a qué se refiere?
-A aproximar ideas. Por ejemplo, cuando hace algo más de un año la CEV iba a publicar un documento sobre el nuevo modelo económico de la CV, nosotros ya teníamos otro a punto de publicar. Yo se lo envié a su presidente, José Vicente González, para poner en común ideas. Igualmente hemos creado un documento de indicadores que ha ido mejorando para evaluar nuestra economía y saber dónde está nuestra comunidad. Nadie se ha atrevido como ha hecho AVE, creo, a decir "oye, esta es la situación de nuestra comunidad, somos la maravilla del mundo, pero realmente los indicadores son otra cosa". Y hemos tenido debates importantes en AVE porque había gente que no se lo creía. Entonces dices ¿y qué hacemos en AVE? Pues mostrar dónde estamos, qué somos y a partir de ahí arrancar, impulsar proyectos que sirvan para mejorar nuestra situación.

-¿Ha pensado en dimitir alguna vez?
-¿Dimitir? No, en ningún momento.

-¿Se ha equivocado en algún asunto… y estoy pensando en el artículo sobre al agua que tanto irritó?

-Yo no me equivoqué. Y prueba de eso es que después del documento que hicimos, está ahí y corroboró lo que nosotros planteamos. Y sí, se enfadó la Generalitat conmigo.

-Y a algunos en Alicante.

-También, si.

-¿Y de ahí vino la separación de algunos empresarios y la creación de una asociación específica alicantina?
-No. No tiene nada que ver, sinceramente. Hoy hay más socios alicantinos de AVE que había entonces. Aquello fue un momento en que, por prudencia, yo no quise presentar un debate con nuestros amigos de Alicante, porque no es bueno discutir las cosas en caliente, pero en aquel momento era lo que tenía que hacer. De no ser así no lo hubiera publicado.

-Entonces, ¿en qué se ha podido equivocar… en alguna estrategia?

-Algunos me dicen que soy una persona discreta, que no soy agresivo y que debería haber incidido más denunciando más algunos hechos o cosas. Pero he estado en el tono en el que hay que estar, donde se avanza y te puedes aproximar a las personas. Porque si creas una situación de agresividad con la Administración o con otras personas, se paralizan los contactos y no sirve para nada. Es mejor ir avanzando y ahí sí que puedo atestiguar que el proceso de relación de AVE con todas las personas e instituciones ha avanzado muchísimo y que estamos haciendo cosas -que no puedo decir- que en otro marco de relación no se podrían hacer.

-Ya me ha contestado a la siguiente pregunta de en qué cree que ha acertado, así es que dígame de qué se siente especialmente satisfecho…
-Hemos trabajado muchísimo y eso es un orgullo. ¿El resultado? Hombre, si el otro día a la conferencia del Club de Encuentro vienen 350 personas a escuchar al presidente de AVE, desbordando las previsiones y marcando un record de asistencia en toda la historia del club, entiendo que no es por casualidad. No hemos dado propinas a nadie… ha venido la gente porque ha querido escuchar lo que dice el presidente y AVE. Eso es un resultado que me da una satisfacción.

-Si está a gusto y nunca ha pensado en dimitir… ¿por qué deja el cargo?

-Primero, estoy encantado de ser presidente de AVE, orgulloso y además me gusta. Y, sin presumir, es un momento dulce para mi dentro de AVE. Pero pasan dos o tres cosas: creo en el relevo de presidencias, es bueno para una asociación que venga otra persona con un perfil diferente, sea el que sea, y en el marco y en la estructura de AVE desarrolle de una manera específica las actuaciones en la línea de AVE, pero con su estilo personal. Después, quiero descansar un poco. Y tengo una empresa relativamente importante y tengo una familia también "relativamente" importante, que tengo que gobernar y estar con ocho hijos… porque al final mis sobrinos para mí son mis hijos.

-¿Por qué no se ha hecho la escuela de negocios de la Comunitat Valenciana?

-Estamos en ello, con EDEM. Pero eso necesita su tempo. Hay que tener en cuenta que las escuelas de negocio, como Esade, tienen más de 50 años de historia. EDEM empezó hace cinco o seis años y está haciendo un trabajo muy bonito, cada día hay más alumnos, pero necesitamos más tiempo.

-¿Hay negociaciones con la antigua Estema?

-Creo que no.

-Con su salida sigue renovándose la cúpula empresarial, ¿cree que debería continuar esta racha? ¿es sano?
-Yo creo que el relevo es sano, pero cada organización debe hacer lo que ella considere.

-¿Le ha decepcionado en algo el empresariado valenciano?

-Decepcionado, no. Pero creo que debería de dar un salto cuantitativo y buscar la manera de tener empresas más importantes. En todo caso hay demasiado conformismo. Hay mucha gente que dice "estoy bien, he ganado dinero, tengo una posición personal magnífica…", pero en estos momentos hay que hacerse el ánimo de que hay que cambiar, necesitamos en la CV empresarios que den un salto cuantitativo para poder internacionalizarnos.

-En su ‘repaso’ en el Club de Encuentro eché a faltar alguna valoración de los tiempos en los que los líderes empresariales eran como comparsas del poder. Ahora esto ha cambiado y son más críticos, ¿no?
-Las situaciones históricas son las que son. De la misma manera que hace 50 años un buen notario, un buen médico, tenía que tener el "hort de tarongers" y la finca, pues duranteestos 20 años pasados quien no tenía una constructora parecía que no era empresario, porque ha habido un desarrollo espectacular del mundo inmobiliario. Y claro los empresarios han estado ahí en una actividad que generaba muchos beneficios y lo lógico es que fueran allá donde había beneficios. Y mientras, hemos desatendido otro movimiento que había en el mundo, no nos hemos preparado suficientemente y nos pilla un poco de improviso, pero podemos reaccionar y hacerlo. Somos capaces de ir todos juntos, Generalitat y empresarios.

-Si, porque se extiende cada vez más la visión del político como problema.

-Estoy contra eso que dicen de italianizar la sociedad. No estoy de acuerdo con eso que dicen de que los políticos hagan su "caminete" y nosotros hagamos el nuestro. Yo he estado siempre, siempre, en contra. Debemos de trabajar conjuntamente. Y así estoy seguro de que podemos hacer muchas cosas.

-Les veo muy dolidos ahora a los empresarios por no haberse hecho una fusión entre Bancaja y CAM, cuando en otros tiempos muchos se oponían a aquella fusión porque la división resultaba más conveniente a la hora de pedir créditos.
-Es muy complicado como usted sabe. Hace muchos años Eduardo Zaplana intentó hacer la fusión y no pudo y obviamente se produjo un tiempo muerto. Las dos provincias quisieron tener su propia caja. Vino el desarrollo inmobiliario con una implicación muy fuerte de las cajas en préstamos a los compradores, a las empresas inmobiliarias, incluso convirtiéndose las cajas en inmobiliarias. Aparentemente ha confluido la crisis con la financiera y en los últimos años no ha habido visión y liderazgo suficientes en la CV para ver si era posible o no la fusión, pero indudablemente, si, había empresarios que no la querían… y de una manera militante. Entonces moverte en ese terreno ha resultado enormemente difícil. Yo lo he hecho.

-De todas formas, con la segunda pasada en raso del Banco de España ya ve en qué van a quedar las cajas.
-Viendo las cosas como están te preguntas si realmente tenía el Banco de España toda la información. ¿De verdad? No acabo de entender que ahora haya que anatematizar a todas las cajas cuando las hemos defendido y han hecho tanto bien para la sociedad. A mí me está chocando bastante lo que está pasando. Me fastidiaría mucho que un fondo de inversión de otra parte del mundo viniera aquí y por cuatro pesetas y media se quedara una caja que ha estado dando servicio a una sociedad. Me da la impresión de que se está corriendo mucho y no sé a dónde. Yo, al menos, que lo leo casi todo, no sé a dónde.

-¿Le preocupan los procesos de corrupción en la CV?
-En todo caso, lo que hubiera se quedó ahí y ahora la situación ya no tiene nada que ver. Creo que todos, AVE y yo a título personal, siempre hemos optado por el respeto hacia la ley. Para invertir en un país, es fundamental crear una base de confianza a través de la seguridad jurídica. La corrupción es mala compañera para el desarrollo de un país. Los grandes inversores no quieren acudir a un país corrupto. Nosotros en el ranking de corrupción no estamos en los mejores lugares y esto hay que mejorarlo.

-Se le vio en el Club de Encuentros muy pesimista con Europa.
-Bueno, lo que hacemos es leer la prensa, leer informes, analizar y reflexionar. El documento de PwC nos refleja que Europa ha empezado un declive tranquilo, una dulce decadencia. Indudablemente hoy Europa ya no tiene el poder y la relevancia que tenía en el mundo hace quince años y dentro de quince años tendrá menos. Por varias razones: porque hay otros países con mucha fuerza que cada día tienen más importancia en el mundo y porque no hay tanta Europa. Hay países en Europa pero como voz única, en la práctica, no existe.

Somos 500 millones de europeos en 27 países, pero no trabajamos integrados con una finalidad última, todos con las mismas líneas ejecutivas que deciden un grupo de pocas personas. No tenemos una voz para temas internacionales, exteriores, no tenemos una voz para temas energéticos, cada país busca su propia solución. Estamos en un camino en el que cuesta demasiado avanzar. Se ha avanzado mucho pero todo va tan deprisa que Europa necesita de una construcción más armonizada, pero de manera más rápida y, si no, no podremos competir.

-Eso mismo dijo Rosa Lladró en este mismo diario, en una entrevista como esta… de Europa con respecto a Estados Unidos y China.
-Este otoño estaba con mis proveedores de Estados Unidos, en California. Voy casi todos los años y cada año me dicen lo mismo: cada año vendemos un poco menos a Europa. Antes Europa era casi el 50% de su mercado y ahora somos el 30%. ¿Quién gana ese mercado? Asia. Pero claro aquí todo el mundo mira a China e India. Pero después hay países como Indonesia, Turquía o México, que en unos años superarán a España. No lo queremos ver, y pensamos que exageradn. Pero a mí los analistas me merecen algún respeto y si va habiendo toda una serie de personalidades que concluyen en lo mismo, alguna verdad habrá en que Europa languidece tranquilamente.

-Deprimente…

-Le pongo un ejemplo: el proyecto Galileo, que intenta competir con el GPS, se ha retrasado diez años más otra vez, porque no se ponen de acuerdo los países de Europa por no sé cuántos miles de millones que hacen falta… Hay un mercado potencial de 250.000 millones de dólares en el mundo consumidores de productos relacionados con el GPS americanos y nosotros los europeos decimos "ya veremos". Pues muy bien. Y mientras, hay un producto como el GPS que "xiquets y gossets, gasta tot lo mon".

-¿Eso de reclamar una única voz de Europa también se podría aplicar en España?
-Ese es uno de los aspectos en los que estamos pensando cuando hablamos de simplificar la Administración y abaratar sus costes. En épocas de abundancia probablemente hemos hecho inversiones, costes y gastos, que ahora tenemos que repensar y ver de qué manera simplificamos. No hace falta que cada comunidad tenga su Ivex, Icex, etc. y muchos otros organismos. Una España de 17 autonomías no puede tener 17 leyes de comercio, etc. Hay que simplificar. Porque competir, competimos todos: ciudades, países, sectores, empresas y regiones.

-¿Qué nos sobra?

-Repetimos demasiadas administraciones. Soy defensor absoluto de las autonomías y de su sistema, pero los políticos tienen la obligación, por su responsabilidad, de ver dónde sinceramente hay que simplificar… en diputaciones que no necesitamos, en ayuntmientos, a lo mejor en número de conselleries, en que no hace falta que todo el mundo lo legisle de todo.

-Sobra grasa, ¿pero qué nos falta?

-Los polìticos deben vivir más la realidad de la vida, de los ciudadanos y de los empresarios. Y nosotros tenemos que sentarnos a dialogar con los políticos de una manera objetiva, sincera y rigurosa. Porque también veo que en muchos casos el mundo empresarial quiere hablar con el político sencillamente para conseguir favores. Ya no hablo sólo de favores personales, que también, sino de favores para la empresa, el sector, subvenciones. Si yo fuera político estaría ya pensando la intencionalidad que tiene un señor o un grupo de señores que vienen a pedirme.

-Siempre que se habla de competitividad pensamos sólo en empresas y en empleados y nunca en Administraciones y funcionarios.
-Yo hablaba con el director general de Importaco, que es mi sobrino, y le decía una cosa: "El responsable número 1 de la competitividad de la empresa es el presidente y después el director general". Porque son los líderes de la empresa los que arbitran los instrumentos, las líneas de actuación que deben seguirse. Después hay unas partes donde trabajan los operarios en las que tienen que intervenir técnicos que las hagan más operativas de la mejor manera posible. Pero la competitividad y la productividad de la empresa es responsabilidad del consejero delegado o del director general y esto hay que trasladarlo a la Administración. ¿Quién es el responsable fundamental de la productividad y competitividad de una comunidad? Aquí hay dos marcos: el Gobierno de Madrid y el gobierno regional. Y también son los líderes los que tiene que conseguir la mayor eficiencia.

-A medio y largo plazo, claro.
-A corto plazo no se puede hacer nada. Todo son actuaciones a medio plazo, pero ese plazo debería haber empezado hace siete años y, probablemente en nuestro caso, en los años 93/94, que es cuando empezó el gran boom. Entonces deberíamos haber hecho el gran boom inmobiliario y además el gran boom de la actualización empresarial para prepararnos para el futuro, para poder competir en un mercado que se veía ya que venía de la manera en que lo tenemos en estos momentos. Normalmente no ocurre que una empresa, un país o una comunidad dejen de ser competitivos en una semana ni en un año. En ese medio plazo es en el que hay que actuar.

-¿Como con el déficit de la Generalitat Valenciana?

-Hoy no se puede hacer nada más que renovar la deuda, que es lo que hay que hacer, pero claro, ¿dónde vamos a estar dentro de cinco años? Eso es lo que tenemos que decidir. Pues a corto plazo de semanas, días, meses, no se puede hacer nada más que un estudio y un plan… y luego ya no se puede hacer nada más que seguirlo y trabajar y trabajar.

-¿Los sindicatos están a la altura de las circunstancias?

-No podría pensar en ningún momento que los sindicatos de Madrid o de Valencia no tienen sobre la mesa toda la información de lo que está pasando en el mundo. Porque además ellos viajarán, harán reuniones por todos sitios y sabrán que esto no tiene solución. Que la productividad en España tiene que aumentar de una manera importantísima, que hay que laminar los costes salariales de las empresas. Laminar. Creo que no hay que reducir de una manera importante los costes salariales. Pero esto no tiene solución. Hay que reducir el absentismo de una manera concreta, y hay que ir un poquito al copago de la sanidad y de la educación, un poquito, porque no tenemos dinero para todas las cosas. Y la política de los responsables de los sindicatos, hasta ahora, no va por buen camino. Porque hasta ahora, con esa política, tenemos 4,5 millones de parados. Obviamente piensan que eso la culpa la tiene el Gobierno pero la culpa, la responsabilidad mejor, la tenemos que compartir. Tirar la responsabilidad de eso al Gobierno es un error. Los líderes sindicales tienen la responsabilidad de pensar que hay que cuadrar las cuentas del Estado.

-¿Y qué hacemos con las pensiones?

-No lo sé. Hay una serie de macroestudios y de proyecciones sobre este tema, que ya vienen de muy lejos. Que hay que cambiar las pensiones es algo sabido, ¿cómo se va a hacer? Yo lo que pido es que de decir "tomemos un acuerdo ahora entre todos para no pelearnos y dentro de un año nos volvemos a sentar", eso es un error. Es un error acordar ahora algo de urgencia para luego volver a sentarse dentro de un año a negociar otra vez.

-¿Cómo veal PSOE?
-El PSOE de Madrid ha tomado decisiones demasiado tarde y las que se están tomando son de una forma muy forzada por entes superiores de Europa o por circunstancias de aquí. Se quiere buscar una solución a cualquier precio antes que explicar que las cosas no son como mucha gente cree que son, no hay dinero para todas las cosas que quiere el mundo sindical. Y en Valencia, el secretario general de los socialistas se estrenará en las próximas elecciones y ahí están las encuestas de opinión con lo que presuntamente va a pasar.

-¿Qué opinión le merece la gestión de Francisco Camps?
-El presidente, por lo menos, ha tenido una cosa buena para mí y es la proximidad que hemos tenido con ellos para expresarle nuestras opiniones, se han tomado muchas notas. Pero la economía valenciana sigue en ese nivel medio en España y de momento no avanzamos. Se está trabajando mucho, con mucha ilusión, pero estamos aún con necesidad de crecer y mejorar.

-¿Y hacía donde debe tirar?
-En una supersíntesis diría que tenemos factores como el clima y nuestras playas, con las banderas azules, que son un patrimonio de un valor incalculable. Lo que pasa es que no tenemos que destrozarlo, hay que respetar mucho la naturaleza pensado que en los próximos años van a venir muchos extranjeros en busca de un buen ambiente y de naturaleza. Y en lugar de estar tan preocupados por el número de turistas, tenemos que estar más ocupados y preocupados por la calidad del turismo que viene, para que no nos destroce ni nos cree problemas. Estamos en el Mediterráneo y entre Cataluña, Madrid y Valencia el triángulo de oro es fundamental. Las buenas relaciones entre los tres es fundamental. Y crear un espacio con doble mira: ser en el sur de Europa un núcleo potente de casi 20 millones de personas integrados en un espacio no demasiado largo… y Valencia, de epicentro. Y después el Mediterráneo baña un núcleo de países importantes que aunque la mayor parte son subdesarrollados van a ir creciendo. Y no abandonar la industria. Y desde luego, factor número uno, las universidades, la educación y la formación.

-¿Teme por la cohesión social a causa de la crisis y la pérdida de ingresos de muchos españoles?
-Los líderes políticos y sindicales no acaban de decir a la sociedad que debemos renunciar a más de lo que aparentemente estamos dispuestos, pero sin embargo los trabajadores en las empresas están dispuestos a renunciar más que los sindicalistas en las reuniones. Si hay trabajo, aunque sea con menos precio la hora, el día o la semana, podremos evitar crisis sociales. Pero si no lo hay, poco a poco puede haber estallidos sociales, no como en otros países, pero empezaremos a ver manifestaciones por ahí.

-¿Se le ocurre hacer algo especial después de dejar AVE y tener más tiempo?
-Leer un poco más, practicar más deporte, más en las empresas y participar más en construir una sociedad mejor. Seguiré estando en AVE y a lo mejor en alguna cosa que yo me busque.

-Tiene pinta de ser buen profesor.
-No se me da mal. De hecho recibdo muy buenas evaluaciones de los alumnos sobre las clases que doy en EDEM, del 15×15…

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