“Se buscan empresarios con formación, experiencia y tecnología exportable. Razón: Guinea Ecuatorial”

Malabo, capital de Guinea Ecuatorial

VALENCIA (VP). La ex colonia española está inmersa un proceso de crecimiento económico apoyado en el petróleo y aspira a diversificar su tejio industrial, para lo que busca socios internacionales. El país ocupa una estratégica posición como puerta de entrada a África Centra.

Con una superficie de unos 28.000 kilómetros cuadrados (aproximadamente la misma que Galicia) y un millón de habitantes, Guinea Ecuatorial ha logrado encadenar ritmos de crecimiento anuales del PIB de en torno al 30%, hasta unos 12.300 millones de dólares en 2010 (datos del FMI), evolución que contrasta con el parón de la economía en la mayoría de países considerados ‘desarrollados’. La clave para lograr este desarrollo ha sido el petróleo, que aporta actualmente el 73,4% del PIB real del país y el 98,7% de las exportaciones.

Pero Guinea es consciente de que las reservas de crudo acabarán agotándose. Por ello, el plan estratégico del país en materia económica contempla como punto clave la diversificación del tejido industrial y las fuentes de trabajo, para reducir su dependencia importadora. Sin embargo, Guinea Ecuatorial aún adolece de una falta de recursos de formación, conocimiento y tecnológicos necesarios para afrontar con garantías el desarrollo del tejido industrial y la dotación de infraestructuras, servicios y bienes (tanto básicos como de equipo) que acompañen ese crecimiento.

Por ello, el país africano busca atraer un tipo de inversor con un perfil muy concreto: emprendedor, con formación y experiencia, así como con sistemas de producción, gestión y tecnología innovadores y trasladables al país.

Interés internacional

La elección de Guinea Ecuatorial el pasado enero, por unanimidad, como presidenta de la Unión Africana (el principal organismo de integracion y cooperación regional en África, que reúne a todos los estados del continente, con la única excepción de Marruecos) ha dado un nuevo impulso al desarrollo de infraestructuras e instalaciones del país. Guinea se ha consolidado en los últimos años como uno de los miembros más activos de los diferentes organismos de cooperación económica entre estados de África Central (entre ellos, Cemac, Comunidad Económica y Monetaria de los Estados de África Central).

El petróleo ha sido el motor de la economía, pero también ha tenido un efecto negativo, la conocida como ‘enfermedad de la vaca holandesa’. La concentración de intereses, inversiones y mano de obra en este sector ha provocado un relativo ‘abandono’ del resto de actividades económicas. El país carece actualmente de un sector industrial diversificado y consolidado y, a pesar de la riqueza de recursos naturales, la producción nacional de productos alimenticios sólo cubre un 30% de las necesidades de la población. El resto tiene que ser importado.

En este contexto, la inversión extranjera directa en Guinea ha superado los 1.000 millones al año desde los inicios del siglo XXI. Estados Unidos es el país que acumula mayores inversiones en los últimos años, con unos 12.000 millones de dólares de montante total, sobre todo concentradas en el sector de hidrocarburos. Francia, Líbano y China, entre otros países, se han convertido también en activos inversores en los últimos ejercicios.

Frente a ellos, España se ha mantenido en un discretísimo segundo plano. Actualmente, la crisis económica ha llevado a las compañías y profesionales españoles a mirar hacia el exterior y las inversiones españolas hacia Guinea, así como la contratación de profesionales españoles por empresas de capital guineano han recibido un fuerte impulso en los últimos meses.

Los pioneros españoles en esta aventura destacan, entre las ventajas de invertir en Guinea frente a otros países tres: la cercanía cultural, el idioma (el español es la lengua oficial de Guinea) y un sistema legislativo muy similar. Guinea fue colonia española entre 1778 y 1968 y, posteriormente, se convirtió en provincia para acabar por ser la primera comunidad autónoma española. En 1969 se produjo la salida definitiva de los españoles del país, pero la influencia en sistemas administrativos y normativa ha perdurado.

Además, existen en vigor acuerdos firmados entre el Gobierno de España y el de Guinea Ecuatorial, que dan a las empresas españolas ventajas en materia fiscal, además de establecer un sistema de arbitraje internacional para la resolución de conflictos, en caso de que se produzcan.

Sectores con más oportunidades

Una de las principales bazas del país es su posición geográfica, en el Golfo de Guinea, que, junto con sus relaciones económicas y políticas consolidadas con los países del entorno convierte a Guinea en una puerta de entrada al África Central.

De hecho, una de las principales apuestas del plan estratégico guineano es convertirse en un punto de conexión de mercancías y pasajeros desde Europa y América hacia los diferentes países centroafricanos. Por ello planea aumentar la capacidad de los dos actuales aeropuertos y construir tres más, ampliar los tres principales puertos, así como construir carreteras y autopistas. Está prevista también la construcción de una red de ferrocarril. La participación y peso del sector constructor serán, por lo tanto, fundamentales.

Además de estas infraestructuras, se están desarrollando edificios públicos (de uso administrativo y social), redes de agua y saneamiento, presas, viviendas y áreas de negocio. Están en proyecto ciudades enteras, como Malabo II y Malabo III, con todos sus servicios. La construcción ha pasado de aportar el 4,2% del PIB en 2002 al 20% en 2010.

Una de las empresas españolas en Guinea es la constructora valenciana Díaz Sala, que ha constituido una firma en el país africano, Disaba, en la que controla el 51% del capital (el resto se divide entre varios socios guineanos). La firma opera en Guinea desde principios de año y tiene ya dos proyectos de rehabilitación en marcha, uno en Malabo y otro en una pequeña localidad en la parte continental de Guinea. "Nos vamos a centrar sobre todo en proyectos singulares, con estructuras especiales, que necesitan cierta cualificación técnica. Hemos empezado a operar en obra pública, pero la intención es entrar también en el sector privado y la promoción". Díaz Sala, que factura unos 20 millones de euros en España, está presente también en Francia y en Argelia.

"No existen suficientes empresas proveedoras de materiales de construcción; el hormigón se hace de manera artesanal en la propia obra, y el desarrollo urbanístico es prácticamente nulo. La arquitectura es muy precaria y cada cual se diseña su casa o su negocio. De las diferentes regiones, incluido el mercado asiático, aquí es donde más cosas se pueden hacer", asegura Javier Martínez, arquitecto de 42 años que acaba de llegar al país contratado por dos empresas nacionales.

El sector de hidrocarburos sigue siendo el puntal del crecimiento de Guinea Ecuatorial. Actualmente se producen en torno a 500.000 barriles de crudo al día y se están realizando nuevas prospecciones en busca de yacimientos. Una de las empresas más activas en este ámbito es la estadounidense Marathon -con 190.000 barriles al día-, que llegó al país hace diez años y tiene tres empresas, con participación del gobierno guineano, con más de 1.500 empleados. Su presidente para Guinea, Marvin Rainsdon, apunta que la firma tiene ya dos nuevos campos, "que empezarán a producir en 2012 y en 2013, y se están realizando nuevas prospecciones".

En otros ámbitos, periódicamente el propio Gobierno guineano abre pública convocatoria de proyectos de construcción de plantas productivas para captar respaldo exterior. De esta manera, se han desarrollado instalaciones como fábricas de papel, de medicinas, de cerámica, de conservación de productos del mar o plantas de tratamiento de residuos industriales y orgánicos.

Otros sectores de interés son la energía, la minería, telecomunicaciones, servicios y manufacturas de diferente tipo.

Para facilitar la presencia directa en el país de compañías internacionales, en las áreas de negocio, como Malabo II, el suelo se está vendiendo a las empresas a un precio de un euro por metro cuadrado.

Socios locales

Enrique Alapont, de la empresa española Oceanic (con sede en Valencia) constituyó a principios de 2010 en Guinea el Grupo Atlantis, junto a un socio guineano, que tiene el 35% del capital. La firma importa desde España alimentos congelados (sobre todo, pescado y carne) y su intención es diversificar su negocio, aprovechando algunos de los nichos de actividad aún por explotar. En esta línea, Alapont señala que están interesados en el sector pesquero y en la construcción.

"Guinea ofrece en estos momentos muchas oportunidades, porque es un mercado en crecimiento, mientras en Europa vivimos momentos de recesión económica. Pero entrar en el país tiene que ser una decisión bien planificada, teniendo en cuenta sus particularidades, y con mentalidad de permanencia. Es importante encontrar un buen socio guineano, que ayude a conocer mejor el país, el sistema y actúe como facilitador", indica.

Además, en Guinea tienen presencia directa la Cámara de Comercio española, el Icex y la Embajada cuenta con una Oficina Económica y Comercial.

Hacia un turismo de lujo

Guinea cuenta con un paisaje natural muy rico, con selvas tropicales y playas de estilo caribeño, y una gran riqueza cultural y etnológica. Sin embargo, carece de una industria turística y unas infraestructuras hoteleras que le permitan consolidarse como destino turístico. Uno de los objetivos del Plan Estratégico del país, que tiene como horizonte 2020, es convertir al país en un polo de atracción del turismo de alto nivel.

El ministro delegado de Información, Turismo y Cultura de Guinea, Alfonso Nsue Mokun, explica que se ha destinado una inversión de 316 millones de euros para definir un plan e impulsar el sector turístico. En este ámbito, Guinea cuenta con el respaldo de la Organización Internacional del Turismo (OIT). Se está trabajando ya en varias direcciones, que abarcan desde la elaboración de un plan estratégico específico, a la ampliación y construcción de infraestructuras de comunicaciones, de nuevos establecimientos hoteleros (la mayoría, gestionados por cadenas internacionales) y la protección y mantenimiento de espacios naturales, bajo la fórmula de reservas y parques.

Dos de los proyectos más ambiciosos en el plano turístico son, por un lado, la construcción de una ‘zona franca’ con espacios para ocio, juego (con casinos) y alojamiento en la isla de Corisco y, por otro, la explotación de las instalaciones que se están construyendo para la celebración de la Cumbre de la Unión Africana (que tendrá lugar entre finales de junio y principios de julio), con las que se tratará de atraer tanto un turismo de lujo como a turismo de congresos y convenciones. La zona de la cumbre incluye un hotel de 5 estrellas con campos de golf y un residencial de lujo con 53 casas, una por cada jefe de Estado y Gobierno africano.

Mejoras para la población

El desarrollo económico también se está traduciendo en una mejora de las condiciones de vida de la población. Además de la creación de empleo (las empresas internacionales que se instalen están obligadas a tener al menos un 90% de nacionales en su plantilla), actualmente, están en marcha inversiones en centros educativos, sanitarios y viviendas sociales. El PIB per cápita ha pasado de 417 dólares anuales en 1995 a 9.579 dólares en 2009 (según datos del FMI).

El país ha ido adoptando progresivamente políticas que le han permitido incorporarse a algunos de los principales organismos multinacionales, y recientemente ha invitado a la Cruz Roja Internacional a instalarse en el país para colaborar en la defensa de los derechos humanos. Asimismo, el Gobierno ha prometido una reforma del sistema jurídico.

Según Unicef, el 87% de la población general y el 98% de la población más joven está alfabetizada (frente al 52% en 1992) y la esperanza de vida se ha elevado desde 40 a 51 años desde 1970.

El presidente, Teodoro Obiang, que llegó al poder en agosto de 1979 mediante un golpe de Estado, ha sido reelegido por los guineanos en sucesivas elecciones democráticas. Algunos grupos opositores han denunciado presuntas irregularidades en algunas de ellas, que han sido investigadas por organismos internacionales. Lo mismo ha ocurrido en cuanto a las denuncias por supuestos abusos del régimen.

El pasado mes de junio de 2010, en un discurso en Ciudad del Cabo (Sudáfrica), Obiang hizo autocrítica y prometió "pasar página" en la historia del país, ahondando en las reformas: "No vamos a pedir a los grupos de defensa global que nos critican que miren hacia otro lado, pero pedimos a la comunidad internacional que nos ayuden a ayudarnos a nosotros mismos y a poner en práctica este programa de reformas para que podamos convertirnos en socios de las democracias del mundo"

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Un comentario en ““Se buscan empresarios con formación, experiencia y tecnología exportable. Razón: Guinea Ecuatorial”

  1. asdas dijo:

    jajajaja q gracioso este informe, nada mas alejado de la realidad, todo lo q dice es mentira

    Además de la creación de empleo (las empresas internacionales que se instalen están obligadas a tener al menos un 90% de nacionales en su plantilla)

    ajjaja conozco una empresa extrangera q no tiene ni 1 guineano

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