La ‘generación perdida 2.0’ acampa en Sol para despertar a la sociedad española

Por Edgar García Alonso / Madrid

Un futuro incierto. Aires de campo. Hartos del sistema actual, en el que los políticos de los dos partidos mayoritarios se reparten los trozos del pastel y dejan las migajas a los jóvenes trabajadores. Migajas que no sirven para quitar el hambre. Todos tenemos derecho a nuestro trozo de pastel. Nos formamos mucho más que los que se llevan lo gordo. Pero no hay oportunidades. Cinco millones de desempleados y un paro juvenil cercano al 50%. La situación se ha vuelto insostenible para los españoles. Es cierto que ya lleva siendo así varios años, pero nunca, hasta el pasado domingo, los jóvenes se habían reivindicado de esta manera.

La Puerta del Sol madrileña es el epicentro físico de las protestas. Protestas que carecen de tinte político, sólo se busca el cambio, una solución para un futuro gris. Internet, y sobre todo Twitter, es el medio en el que han surgido estos aires revolucionarios. La sociedad 2.0 ya es una realidad, por mucho que algunos se empeñen en decir que es una utopía. Movimientos ciudadanos organizados desde la red. Coberturas informativas sin censura ni control político de lo que está pasando. De lo que pasa en Sol, en Granada, en Sevilla, en Toledo o en Barcelona. Todo comenzó el pasado domingo como una reivindicación más, pero se ha extendido a cada una de las ciudades españolas. Y no tiene pinta de que vaya a ir a menos. Todo lo contrario. La policía municipal madrileña desalojó el lunes de madrugada a las 100 personas que acampaban allí pacíficamente. ¿Qué consiguieron? Efecto rebote.

Y es que más de 10.000 personas acudieron a la protesta convocada vía Twitter por los hashtags #acampadasol y #nonosvamos. Personas de todas las edades, clases sociales e ideologías políticas. Las críticas a los dos partidos mayoritarios y a los grandes bancos, focalizaron los eslóganes de los manifestantes. Pero ante todo, ganas de cambiar entre todos. No sabemos cómo. ¿Quién lo sabe? Pero supone un toque de atención importante a las élites de este país. La sociedad española no es tan borrega como pensaban. Ha despertado. Una generación que por su formación es apreciada en otros países, cuyos salarios duplican o triplican los españoles, no quiere dejar de lado a su país. Quiere salvarlo.

La protesta continuó enérgica hasta medianoche. Entonces empezó a desinflarse. Sin embargo, unos 2.000 valientes siguieron en la plaza. Se comenzó a crear entonces una especie de ciudad dentro de la misma. Cartones, colchones, mantas, sofás, puestos de alimentos, medicinas, agua, baños, servicio de limpieza… #Acampadasol es una ciudad independiente. En ella nadie manda. Lo hace el pueblo con democracia directa. Las decisiones se toman en las asambleas, que se celebran junto al oso y el madroño, y que aglutinan centenares de personas. Las ideas surgen de las comisiones. Las hay de todo tipo: infraestructuras, comunicaciones, seguridad, limpieza, acción, legalidad, alimentación,… Cada comisión tiene representantes que proponen a los ‘ciudadanos’ de la #acampadasol sus propuestas. Las líneas de acción son votadas en el momento por los asistentes a las asambleas y así se va marcando la línea de actuación del colectivo.

La organización ha creado su propia cuenta en Twitter @acampadasol para informar a todo el mundo de lo que sucede en el epicentro de la #spanishrevolution sin ningún tipo de manipulación. Asimismo, van modificando los hashtags cada día para que nunca dejen de ser TT (Trending Topic). De hecho, en el día de ayer #acampadasol y #spanishrevolution fueron TT globales. Ahora mismo, #notenemosmiedo es uno de los TT de España, aludiendo al hecho de que por mucha policía que haya y por mucho que los políticos (hoy la Junta Electoral) se empeñen en tapar el clamor ciudadano, no lo van a conseguir. Destaca la tranquilidad y la ausencia de violencia. También fue importante la voluntad de las comisiones para evitar que la acampada se convirtiera en un macrobotellón, ofreciendo a las autoridades una excusa para desalojar la plaza. Los vendedores ambulantes intentaron hacer su agosto con la venta de latas de cerveza a un euro, pero el civismo ciudadano se impuso pese al aire festivo y reivindicativo.

Medios internacionales como Al Jazeera, BBC o Le Monde han dado mucha más relevancia a estas protestas que los nacionales. Desde fuera, Puerta del Sol se ve como la Tahrir egipcia. En España se intenta politizar los movimientos y decir que se trata de ‘cuatro perroflautas antisistema’. Las reivindicaciones son algo más que eso. Suponen un descontento muy profundo de la generación que en unos pocos años va a tener el futuro de este país en sus manos. Y por eso, señores políticos, es hora de que muevan ficha, escuchen al pueblo, y hagan algo para salvar a este país de una crisis profunda. Cambios estructurales de gran calado, que no se harán en dos días, pero que en algún momento tienen que empezar.

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