Banco de Valencia: un naufragio evitable

Faltaban unos minutos para las cuatro de la tarde del lunes siguiente de la histórica mayoría absoluta del Partido Popular en las elecciones del 20-N, cuando las pantallas de los operadores del Sistema de Interconexión Bursátil Español -el Mercado Continuo- anunciaban la suspensión de los títulos delBanco de Valencia (BVA). Hasta ese momento reflejaban un descenso de un 3,27% y se cruzaban a 0,74 euros. Media hora después Banco de España enviaba un correo a los medios de comunicación anunciando la intervención del BVA. Una vez más -y ya van unas cuantas- cundía la estupefacción en la ‘City’ local.

Si hace cuatro meses fue intervenida Caja Mediterráneo (CAM), ayer le tocó el turno al más que centenario BVA. Sin solución de continuidad, la sociedad valenciana asistía a la intervención y nacionalización de ambas por parte delGobierno español. Todo hace pensar que la decisión estaba tomada de antemano y que iba a anunciarse el viernes, tal y como sucedió en el caso de la CAM, porque el viernes es un día perfecto para ello ya que el fin de semana permite trabajar a tope para no alterar la operativa diaria e incluso la bursátil.

Sin embargo, el hecho de la celebración de las Elecciones Generales truncó las intenciones y hubo que esperar al lunes. Pero lo triste es queFernández Ordóñez y los suyos no fueron capaces de esperar a que la bolsa cerrase para comunicar el fatal desenlace para sus accionistas y obligacionistas. No.

Paradojas de la vida tuvo que ser al día siguiente de que el Partido Popular mostrara con toda crudeza su omnipresencia en la Comunitat Valenciana. Evidentemente todos de acuerdo, los que mandan.

Más allá de este cúmulo de coincidencias, sorprende -y mucho- la fórmula elegida: intervención y nacionalización. Aunque bien es cierto que no es novedosa en estas tierras (ahí está el caso de la CAM), si es desconcertante a diferencia de lo que ocurrió con la entidad alicantina. En esta ocasión no ha sido posible implorar el articulo 9 del Real-Decreto Ley 9/2009, que permite obtener fondos públicos sin necesidad de ejecutar a los administradores. El mejor ejemplo: Banco Financiero y de Ahorros (BFA), con una carga superior a los 4.600 millones de euros.

Banco de España ha optado directamente por irse al artículo 7 del mismo Real Decreto Ley dedicado a las entidades no viables. Una transfusión intravenosa de fondos públicos vía capital que no prestamos. Estos últimos fueron directamente a parar al banco que preside Rodrigo Rato.

UN LEAL COMPAÑERO DURANTE CASI DOS DÉCADAS

Pero más sorprende si cabe que el propio BFA no haya acudido al auxilio de su criatura BVA. No. Una circunstancia que me hace recordar a esos documentales de La 2 donde el animal debe sacrificar a uno de sus hijos para salvar al resto. Y el resto, en el caso que nos ocupa, se llama Bankia.

Es triste decirlo, pero de nada valdrá advertir ya que BVA estaba al margen del control del Gobierno autonómico a través de su brazo ¿armado? Instituto Valenciano de Finanzas (IVF). O que si esto es solo responsabilidad del Banco de España. Pero conviene recordar que a lo largo de los últimos 17 años Banco de Valencia ha sido leal a su matriz Bancaja.

En el caso de la participación de Banco de Valencia, S.A., y a los efectos de supervisión y consolidación, la Caja de Ahorros de Valencia, Castellón y Alicante (en adelante, ‘Bancaja‘) controla el Banco de Valencia como consecuencia del poder de que dispone para dirigir las políticas financieras y de operación de esta última”. Así rezaba en sus informes anuales auditados…

Por no hablar de Deloitte, su firma auditora, a la sazón la misma que la de la matriz Bancaja. Algo tendrían que decir, ya que leer sus informes de auditoria da pavor: “En nuestra opinión, las cuentas anuales del ejercicio 2010 adjuntas expresan, en todos los aspectos significativos, la imagen fiel del patrimonio y de la situación financiera de Banco de Valencia, S.A. a 31 de diciembre de 2010”. Firmado: Miguel Monferrer. Sin duda, un gran servicio a la causa.

Desgraciadamente no espero noticias de nadie, ni de los poderes públicos, ni de los grandes empresarios, ni de los accionistas… Así es la Comunitat Valenciana. Quizá la buena nueva llegue procedente de Londres de la mano del Deutsche Bank y Guggeheim Capital, que controlan el 30% de Bancaja Inversiones (BISA), la sociedad holding del grupo integrado dentro del BFA. Al tiempo.

Por Luis Torralba – ValenciaPlaza

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